Jardines de Utopía [IV]: TORRAOS COMUNISTAS

Mateo nos contó que los girasoles serían las flores propias de los comunistas, porque responden de forma casi militar al astro sol, porque se agrupan en torno a un líder central y por aquello que pasó con las pipas y el hambre que pasaron nuestros abuelos durante la guerra.

Para explicar esto, contó que no es del todo cierto, como se lee por ahí, que la costumbre de comer semillas de la flor del girasol fuera introducida por los brigadistas soviéticos durante la guerra civil, aunque este producto sí llegaba de las estepas rusas, donde era producido, comercializado y consumido en abundancia desde tiempo atrás, e incluso que el peso creciente del stalinismo en los gobiernos republicanos durante la guerra, sobre todo en Madrid, pudo ayudar a generalizar su consumo.

Flores, muchas flores; una sinfonía de ellas. Desde el tornasol que dobla su tallo (con el sol que dobla en ocaso) al jarro de rosas en frescor abrileño..”1.

Devorar torraos comunistas -comenzó diciendo-, es decir semillas de girasol tostadas y saladas provenientes de la Unión Soviética, fue una costumbre adquirida por nuestros abuelos ya en los años republicanos, tiempos de crisis económica que obligaban a incorporar esta nutritiva semilla a la dieta proletaria, la cual se limitaba por lo común a combinar patatas, legumbres y algunas hortalizas. Además, las crónicas cuentan que se generalizó entonces también entre las mujeres, que con el gesto de comprarlas y comerlas en público, sobrepasaban el tabú que había existido hasta entonces..

Las pepitas se han puesto ahora en moda—me dice el vendedor—. Hasta las señoritas que se pasean por aquí las compran. A las mujeres de mis tiempos les daba vergüenza comer en la calle; pero ahora, si, si…”2regards-sur-le-monde-du-travail-24-12-1936_7

Nos contó como con la guerra, este producto adquirió una importancia insospechada.

Por todos es conocido por oírlo por boca de nuestros familiares, que durante la guerra la escasez de productos básicos obligó a completar la dieta con todo tipo de productos, destacando algunas leguminosas como eran las avellanas, algarrobas, bellotas o las pipas de girasol.

Este fenómeno se notó primero en ciudades sitiadas como Madrid, y en especial a partir de 1937, cuando eran vendidas por infinidad de vendedores ambulantes y se comían de forma habitual por la calle o viendo una película en un cine, no sin cierta polémica por cuestiones de higiene o moralidad; y seguramente por ello, durante los primeros años del franquismo, empeñados en arrancar de raíz todo signo de cultura libre y proletaria, su consumo se prohibió en las salas de cine y se persiguió a las mujeres que las comían libremente en los espacios públicos.

Cronica 05-12-1937

Esta afición desmedida que les ha entrado a los madrileños de comer pepitas de girasol, probablemente a falta de alimentos más vitamínicos que llevarse a la boca, empieza a crear serios problemas. En el tranvía, en el café, en el teatro hay quien come las populares pipas..”.3

Lo que sucedió en el Madrid de la guerra en torno a las pipas no era nuevo -recalcó-, como tampoco lo era la polémica de las subsistencias o la tensión en las colas para la adquisición de determinados productos, ya que fueron uno de los resortes de conflictividad por ejemplo en los años de la primera guerra mundial, y en especial durante la revolución en Rusia, cuando se escribía en la prensa burguesa que los niños soviéticos iban recogiendo las cáscaras saladas de pipas ya consumida para resistir el hambre y el frío.

..Fue tan continua y tan trágica la sensación de hambre que pasamos, que únicamente así se explica el que las raíces de regaliz -paloduz- y las pipas de girasol hayan usurpado por completo el comercio callejero de la gente maleante, mangante y mareante que pululaban como insectos venenosos..”4.

Como afirmó Mateo, entre los alimentos habituales para nuestros abuelos en aquellos meses de guerra estaba la raíz del regaliz, sustitutivo del azúcar, que se había vuelto inaccesible para el común de la población de la retaguardia republicana.

Este producto sirvió para endulzar la infusión de cebada molida y tostada, desayuno más habitual de los vecinos del Madrid sitiado por la guerra, pero también se chupaba, masticaba e incluso el sobrante se guardaba para un consumo posterior..

..Por fortuna, las verduras y las frutas suplen con ventaja, por su riqueza vitamínica, a los alimentos de origen animal. Y los madrileños, con los frutos de la tierra, se defienden tan ricamente, sin otra pérdida que una muy saludable de grasas y adiposidades superfluas..”5.

Casi podemos decir que estos productos ayudaron a complementar los escuetos menús de guerra de los comedores colectivizados de las ciudades de la retaguardia republicana, abiertos para solucionar los problemas de subsistencias, los cuales fueron al alza con el paso del tiempo6.

L00_girasola polémica de las pipas de girasol en aquellos difíciles años, asociado a las colas o los menús de guerra, se entiende mejor si consideramos que la prensa conservadora de ésta y otras épocas, siempre mostró rechazo hacia lo que identificaban como comida de pobres o disidentes7.

El girasol, dorado, decorativo y algo petulante, pero lleno de sentido práctico, con su pupila codiciosa que primero miró a levante y luego al poniente, fue ejemplo de como la guerra impuso la política y la guerra, relegando a la revolución a ser cáscara sin fruto.


NOTAS:

  • 1SOLIDARIDAD Obrera 22-12-1955. “Don Alejandro, como buen demócrata, no pierde el contacto con el pueblo, y de vez en cuando pasea por las calles de San Rafael, hace tertulia en casa del señor Felipe, el pescadero, compra pipas de girasol a los chicos, se sienta a la puerta del Casino Radical..”, Gracia y Justicia 24-08-1935.

  • 2ESTAMPA 09-06-1934. Desde 1932 se documentan casos en la prensa de niños de corta edad que se habían atragantado con algún grano de girasol, noticias que se repiten periódicamente desde entonces. Por otra parte, su uso en representaciones populares -carrozas- se constata con mucha frecuencia, “..en cada charco, una playa arenosa, con piraguas, nadadores, tomadores de sol y desnudistas; en cada paseo unos tiosvivos, unas montañas rusas, puestos de churros, torraos, pipas de girasol y demás comestibles, más o menos indigestos. ¿Cabe mayor euforia?..”, Gracia y Justicia 17-08-1935.

  • 3CRÓNICA 05-12-1937. En noviembre de 1937, la emisora Unión Radio, demandaba a los asistentes a los cines madrileños que se abstuvieran de comer pipas durante la sesión, y colaboraran con ello con la causa antifascista. También, Azul 18-11-1937; Pensamiento Alavés 15-01-1938; Imperio 20-05-1939.

  • 4IMPERIO 20-05-1939. Más allá de la contra-propaganda, la falta de una política de alimentación racional y planificada, fue una de las principales causas de desabastecimiento en las principales ciudades de la retaguardia, del malestar puntual surgido en los frentes y de las acusaciones desde Madrid a las colectividades de la zona del levante de acaparamiento. Ver, El Sol 22-02-1922; Mundo Gráfico 07-07, 01-09-1937; La Voz-Madrid 17-11-1937; Solidaridad Obrera 09-09-1937.

  • 5MUNDO Gráfico 21-04-1937. Las leguminosas fueron vistos ya como productos de primera necesidad, sustitutivos de la carne en clave naturista, y llegaron a ser tasados a precios oficiales, como sucedió con las pipas, que estaban entre las 3 pesetas el kilo de tostadas y saladas –20 de mayo de 1938-, y los 50 céntimos el kilo de pipas crudas -1 de octubre de 1938-. Cabe tener en cuenta que las pipas pudieron utilizarse también para, una vez molidas, hacer pan, o incuso prensadas lograr combustible. Ver, Solidaridad Obrera 18-11-1937; La Libertad 25-08-1938.

  • 6En este sentido debemos leer el acuerdo tomado por las secciones de la Industria Gastronómica de UGT y CNT de Barcelona, que en el otoño de 1937 suprimieron todos los menús de lujo de la ciudad y establecían un precio único de 3 a 3’5 pesetas. O en la disposición de agosto de ese año del Consejo Municipal de Ciudadela, sobre las medidas que debían seguirse en los casos de necesidad de sobre-alimentación y evacuación de enfermos por prescripción facultativa, circunscrito a aquellos que no tenían familiares en la isla, los cuales se verían obligados a reducir en una parte proporcional sus cartillas de racionamiento en solidaridad con su familiar hospitalizado. Ver, La Voz de Menorca 06-08-1937.

  • 7Así había sucedido también con el cacahuete, la piña de los pobres como la llamara algún periódico del siglo XIX, que se asoció con librepensadores- republicanos, por eso de que fue generalizada su producción e ingesta en la península por las tropas francesas, aunque fuera un producto americano adaptado a las tierras de la ribera del Júcar a finales del XVIII. En este sentido debió elegirse para titular un periódico alicantino, El Cacahuero, editado en diferentes épocas en los años del cambio de siglo, y que fue iniciativa del publicista, librepensador y agitador republicano José Coloma Pellicer.

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