MEDICINA y ANARQUISMO: La Salud de la Humanidad

medicinayanarquismoPonència de José Vicente Martí Boscà en la I Trobada sobre Cultura Anarquista i Lliure Pensament “La Rosa Il.lustrada”, celebrada a la Universitat d’Alacant, l’abril i maig del 2004.

El objetivo del presente trabajo es describir la aportación de los sanitarios libertarios durante el período de la IIª República y la Guerra Civil española. Forma parte de una investigación más amplia, iniciada hace varios años, destinada a conocer la medicina y la sanidad libertarias en España mediante la elaboración de una base de datos de biografías de sanitarios libertarios desde el inicio de la Iª Internacional en España, denominada Batas Negras, que desarrollamos con el profesor Antonio Rey González.
Este trabajo se divide en los seis apartados: objetivo y contenidos, generalidades, fuentes, antecedentes y contexto, apuntes biográficos, conclusiones y bibliografía.

1.- Generalidades.

Para la mejor comprensión de este trabajo, es necesario concretar algunos términos generales, aunque en aras de la necesaria brevedad, lo haré con la máxima concreción.
El primero es desechar el concepto de anarquismo como ideología acientífica, en la que, por tanto, no cabe expresión científico-técnica alguna, o cuanto mucho la participación de futuros científicos en su etapa juvenil, una especie de “zquierdismo infantil” que se cura en los años de madurez. No se trata tan sólo de una vieja afirmación desde el pensamiento marxista; es frecuente entre los historiadores del movimiento libertario, el español en este caso, ignorar cuando no menospreciar la participación entre los libertarios de militantes de amplia formación científica, en concreto, la medicina.
Esto nos lleva al segundo concepto que interesa acotar. El término medicina lo utilizamos como la expresión de las acciones que desarrolla la comunidad para proteger y restaurar su salud, más allá de una mera titulación universitaria. Lógicamente, con la incorporación del pensamiento científico, la medicina, como actividad profesional, se trasformó progresivamente en la actual ciencia social aplicada que no debemos reducir a una sola titulación sino considerar en conjunto (medicina en sentido estricto, enfermería, farmacia, veterinaria… entre las tradicionales).
La sanidad es la acción de gobierno para preservar la salud de una comunidad. Recalquemos las dos palabras subrayadas: acción, no mera teoría sino actuaciones concretas, y gobierno, en el sentido público, no sólo de acción gubernamental sino de ordenación colectiva de las acciones, opuesto a la actividad privada.
A partir de aquí hay que considerar las peculiaridades del movimiento libertario español, imposible en este espacio. Baste anotar, al menos, dos elementos en la etapa acotada: su gran implicación en el movimiento obrero, a través del anarcosindicalismo de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), y su elevada afiliación, la mayor de cualquier organización política o sindical española.
Con estas premisas queda por expresar un último aspecto, propio de los estudios dedicados a la historia del movimiento libertario español. Es evidente que éste ha generado un gran número de trabajos, incluso más allá de su ideología y prácticas revolucionarios. La pedagogía, la prensa, la cultura, el teatro, el cine, la sociabilidad… han despertado, de forma paulatina, el interés de los historiadores. ¿Y sus componentes científicos? En ínfimo grado. ¿Y aspectos concretos de la actividad científica aplicados como son la medicina y la sanidad? Pocos también. ¿Pero es acaso hubo una medicina y una sanidad libertarias? Responder a esta cuestión es el objetivo del trabajo.

2.- Fuentes.

Para conocer la sanidad libertaria en este periodo histórico recurrimos a varias fuentes:
La comentada base de datos biográfica Batas Negras, en la que se recogen de cada sanitario tanto datos político-sindicales (artículos en prensa obrera, asociativa o libertaria, congresos sindicales, agrupaciones específicas, participación en hechos revolucionarios…), como científico-médicos (prensa y congresos médicos, colegios e instituciones profesionales, organismos sanitarios y asistenciales, órganos sanitarios de los gobiernos revolucionarios…).
Las propuestas y realizaciones sanitarias y asistenciales antes de la Guerra Civil, como la práctica médica en consultas y sanatorios libertarios, la Organización Sanitaria Obrera (JIMÉNEZ; MOLERO, 2003), de Barcelona, la mutua de la CNT en Madrid, la de Valencia…
Las agrupaciones sindicales con afiliación sanitaria: sindicatos de Oficios Varios, los sindicatos Únicos de Sanidad de la CNT, su intento de Federación de Industria en 1931 y su concreción en 1937, otras afiliaciones sindicales…
Las actuaciones sanitarias confederales en la Guerra Civil: las de la Cataluña revolucionaria (1936-37), del primer Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales con Federica Montseny (1936-37), del Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad, con Segundo Blanco (1938-39), de otros gobiernos regionales, provinciales, comarcales o locales con participación de la CNT (Aragón, Valencia…).
La sanidad de guerra: prensa, organización y actuaciones sanitarias de las columnas milicianas y de las unidades de ejército con orientación cenetista.

3.- Antecedentes y contexto.

Lógicamente, las propuestas sanitarias de este periodo arrancan mucho antes de la proclamación de la IIª República. Sus antecedentes podemos ubicarlos en el inicio de la Iª Internacional (Asociación Internacional de los Trabajadores, AIT) en España (1869), de clara tendencia antiautoritaria. En el núcleo más destacado de la Sección Española de la AIT, el de Barcelona, un pequeño grupo de estudiantes desarrollaron un destacado papel en el desarrollo inicial de la AIT. Dos médicos ocuparon casi sucesivamente un primer plano en este núcleo del internacionalismo hispano: Gaspar Sentiñón y García Viñas.

JoséSentiñon3.1.- Gaspar Sentiñón Cerdaña (Barcelona, 1835?-1902) fue un personaje tan misterioso como esencial en los comienzos de la AIT en España. Muchas cosas seguimos ignorando sobre él: su origen, sus estudios, su juventud y, sobre todo, la causa de sus reservas, que sólo confió a su amigo Bakunin. Con una gran formación en ciencias, especialmente en medicina, pero también en filosofía, sociología e idiomas -se le atribuye un buen conocimiento de 29 idiomas- apareció ofreciéndose a la delegación española al IV Congreso de la AIT en Basilea (5-12 de septiembre de 1869) a la que representó con el delegado Farga Pellicer. Hasta junio de 1871, con su entrada en prisión, ocupó un papel destacado no sólo en la Sección Española de la AIT sino en el pequeño grupo de militantes e íntimos de Bakunin. Su epistolario con los miembros de la AIT es un verdadero repertorio de los más destacados de ellos, incluidos algunos partidarios de Marx. También fue el impulsor de la Asociación Libre-Pensadora, la más importante de su época, y de su órgano La Humanidad.
Tras su alejamiento de la militancia, Sentiñón volcó sus bastos conocimientos y las amplias relaciones en el ámbito médico, en el que fue un elemento insustituible en la introducción de la medicina internacional en España, como lo reconocieron Letamendi, Rodríguez Méndez o Giné i Partagás, entre los muchos destacados profesionales del último tercio del siglo XIX.
Traductor, autor de libros, artículos y de casi tres mil reseñas de artículos, sesiones científicas y congresos médicos de varios países e idiomas durante más de treinta años, su labor editorial y científica es superior a muchas instituciones de la época.
Desde 1885 volvió a colaborar como articulista, conferenciante y profesor de idiomas en la prensa y centros sociales, tanto libertarios como librepensadores: Acracia, La Luz, El Productor, en ateneos o en los inicios de La Escuela Moderna -fue introductor en España de la pedagogía integral de Paul Robin y mentor de Ferrer Guardia-.
Defensor de la higiene, del evolucionismo y de la medicina laboral, sustentó las bases del conocimiento científico en la estadística, la experimentación y la bibliografía exhaustiva.

Jose Garcia Viñas3.2.- José García Viñas (Málaga, 1838-Melilla, 1931), hijo del conocido librero y editor progresista García Tabodaela, estudió medicina en Barcelona desde 1868, formando parte del dinámico grupo de estudiantes internacionalistas, aunque también militó en la Federación Local malagueña.
Cuando en 1871 Sentiñón abandonó la AIT, García Viñas se convirtió en uno de sus militantes más destacados y radicales. Participó en congresos obreros nacionales e internacionales (Ginebra, 1873; Berna, 1876; Verviers, 1887). En 1877 se doctoró con la tesis Apuntes para el estudio médico-higiénico de la miseria. Dirigió durante ese año y el siguiente La Revista Social, de Barcelona.
En 1881 abandonó la Internacional tras la polémica clasista y regresó a Málaga. Ejerció la medicina con el mismo espíritu social. A principio de siglo se trasladó a Melilla, al obtener plaza de médico de la Beneficencia Municipal, de la que fue director así como del hospital de la Cruz Roja de la esa ciudad. Fue fundador, delegado y colaborador de la organización georgista Liga para el Impuesto Único y publicó varios artículos en su periódico El Impuesto Único, siempre con una fuerte orientación social. En abril de 1931 obtuvo el acta de concejal en Melilla, falleciendo ese mismo año, el 7 de septiembre. Siempre fue defensor de la higiene y de sus implicaciones sociales.

3.3.- El pensamiento naturista. El naturismo libertario.
Aunque el naturismo es un pensamiento filosófico, tiene importantes implicaciones médicas. En España, en las primeras décadas del siglo XX, el naturismo tuvo especial arraigo popular entre los libertarios, sin que, en absoluto, se pueda adscribir a esta ideología todo el pensamiento naturista. Lo que sí es cierto es que en las publicaciones culturales libertarias, encontraron los naturistas un espacio abierto para la expresión de sus ideas. El caso más destacado es la mejor publicación cultural anarquista, Generación Consciente. Revista Ecléctica, nacida en Alcoy en 1923 y trasladada a Valencia en 1925, que por motivos de censura cambió su nombre por Estudios. Revista Ecléctica (1928-1937), manteniendo el mismo equipo editorial, coordinado por José Juan Pastor, y continuando la numeración. Tanto una como la otra, sin ser publicaciones naturistas, dedicaron a esta filosofía no sólo muchos artículos sino también libros; así la Biblioteca de Estudios, cuidada colección de textos culturales, científicos e ideológicos, tiene la serie Conocimientos Útiles de Medicina Natural, en la que publicaron, entre otros, los mejores autores naturistas de la época. Con todo, debemos resaltar que la identificación entre naturismo y anarquismo es errónea también en el ámbito sanitario, ya que los médicos libertarios, dentro de un gran respeto hacia esas ideas, no aplicaban de forma mayoritaria la medicina naturista.
También se editaron en estos años publicaciones periódicas que conjugaban tanto el pensamiento libertario como las ideas naturistas, es el caso, entre otras muchas, de la barcelonesa Ética-Iniciales (1927-1937), que cambió de nombre dentro de la misma publicación, o de la valenciana Gimnos (1934-1937), las dos con una orientación concreta dentro del naturismo, el naturonudismo.

3.4.- El neomaltusianismo y el anarquismo.
bulffiLos otros dos elementos determinantes de la práctica sanitaria libertaria vienen determinados por los problemas de la reproducción. El primero de ellos es el neomalthusianismo, concebido como la propuesta que proponía permitir la decisión de las personas, especialmente las mujeres, a decidir el control de la natalidad. Si esto hoy lo concebimos como un derecho esencial, su importancia era entonces mayor entre el proletariado dadas las penosas condiciones de vida que tenían los trabajadores y que se agravaban con el número de hijos. El exceso de hijos en las familias trabajadoras llevaban a la miseria, enfermedad y mano barata para la fábrica o los ejércitos.
Un personaje clave en el neomalthusianismo hispano es Luis Bulffi, que mediante el título de un conocido texto lanza la consigna frente a esta situación: ¡Huelga de vientres!. Ante esta postura, la Iglesia, los nacionalismos y la burguesía, por distintos motivos, coincidieron en oponerse. La propaganda de los métodos anticonceptivos estaba prohibida.
Buena parte del anarquismo español se adscribirá con acciones y escritos a esta tendencia, aunque también hay autores ácratas, sobre todo desde La Revista Blanca, que consideran que la disminución en el número de los trabajadores puede retrasar la revolución y se oponen al neomalthusianismo. El organismo que coordinaba las acciones en defensa de la generación consciente -lema que también utilizan las publicaciones libertarias- fue la sección española de la Liga para la Regeneración Humana. Desde los inicios del siglo XX, y vinculadas a la revista barcelonesa Salud y Fuerza, de la Liga, aparecen en la ciudad condal las primeras clínicas de planificación familiar, contando con la colaboración de médicos y matronas de ideas avanzadas. Todo ello desemboca en la llamada nueva moral sexual cuyo eje es la decisión de procreación y su sexualidad por las mujeres.

3.5.- La eugenesia y la nueva moral sexual en los años 30.
eugenicsEl último elemento que configura el pensamiento y la práctica médicas en el movimiento libertario español de la IIª República es la eugenesia, entendida como la mejora de la reproducción humana. Ajena a los planteamientos racistas de la eugenesia positiva, se trataba de eliminar el proceso de degeneración mediante la orientación médica, que los médicos libertarios proponían acompañar de medidas sociales y sanitarias, destinadas a la protección materno-infantil, entre ellas, regularizar la interrupción voluntaria del embarazo, sometida a los riesgos de la clandestinidad y la falta de recursos. Todo ellos marcó una nueva moral sexual en la que la mujer tuviese capacidad efectiva de decidir su sexualidad. Eugenesia y sexología tuvieron en el médico anarquista Martí Ibáñez a su mejor teórico desde la revista Estudios, las conferencias y cualquier medio de divulgación a su alcance.

4.- Algunos apuntes biográficos.
Hemos seleccionado un pequeño número de biografías que pueden resumir las características y actuaciones de los profesionales de la medicina ligados a anarquismo español de la IIª República.

4.1. Isaac Puente
isaacpuenteIsaac Puente Amestoy, uno de los anarquistas más acreditados desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la Guerra Civil, nació en Las Carreras (Vizcaya) en 1896,hijo de un militar carlista. Estudió con los jesuitas de Orduña y la carrera de medicina en las Universidades de Santiago y Valladolid, entre 1914 y 1918, ejerciendo de médico en Cirueña (Logroño) y, desde 1919, en Maestu (Álava). Tal era su aprecio por su trabajo que firmó muchos artículos y folletos con el pseudónimo de “Un Médico Rural”;. Desde 1923 colaboró asiduamente en la prensa libertaria, destacando sus artículos sobre neomalthusianismo, sexualidad y naturismo en la revista alcoyana Generación Consciente, colaboración que mantuvo en su sucesora Estudios,así como en la barcelonesa Ética / Iniciales En 1930 es nombrado diputado provincial de Álava, por designación del Colegio de Médicos, renunciando a los dos meses a ese cargo de representación política.
Como es un personaje conocido y estudiado, esquematizamos su presencia histórica en cuatro vertientes:
Fue uno de los principales teóricos anarquistas en el periodo republicano. Así, en octubre de 1933 el Pleno Peninsular de la FAI lo designó ponente para redactar el dictamen sobre el concepto de comunismo libertario. Sus folletos sobre este tema, especialmente El comunismo libertario, alcanzaron una gran difusión e incluso se reeditan hasta fechas muy recientes, siendo ése uno de los textos más divulgados del anarquismo hispano.
Propagador de temas sanitarios sobre todo de neomalthusianismo, higiene, sexología y naturismo.
Médico naturista y autor de publicaciones médicas. Fue muy apreciado por su humanidad entre los pacientes. Su naturismo no representa una oposición extrema a la medicina académica sino más bien a los excesos terapéuticos, mercantilistas y clasistas de ésta. Partidario de la prevención, de la información clara y veraz y del cuidado del cuerpo, defendía una potente asociación entre salud y revolución.
Militante revolucionario. Puente no fue sólo un teórico, sino que se implicó en actuaciones concretas como su pertenencia, por encargo del Comité Peninsular de la FAI, al Comité Nacional Revolucionario de 1933, responsable de coordinar el levantamiento en Aragón y La Rioja, con Durruti, Cipriano Mera, los hermanos Alcrudo, entre otros, motivo por el cual fue encarcelado, como el resto, hasta mayo de 1934, continuando luego con su militancia y las actuaciones de difusión.
En realidad, estas cuatro facetas se entrecruzaban de forma íntima en la actividad cotidiana de Puente. La rebelión militar del 18 de julio de 1936 le sorprendió en su trabajo en Maestu, donde fue arrestado y trasladado a Vitoria; el 1 de septiembre se le sacó de la cárcel y fue fusilado en Pancorbo (Burgos) junto a dos jóvenes compañeros de militancia. Después de haber sido ejecutado, el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas, de Burgos, lo condenó a muerte.

4.2.- Félix Martí Ibáñez (Cartagena, 1911-Nueva York, 1972)
FelixMartíFélix Martí Ibáñez, hijo del destacado pedagogo valenciano Félix Martí Alpera, estudió medicina en Barcelona y se doctoró en 1934 en Madrid, con la tesis Historia de la psicología y fisiología místicas de la India. Ya desde muy joven se vinculó a organizaciones libertarias y fue escritor asiduo en la prensa ácrata. En el mismo año comenzó a colaborar en la Estudios. Revista Ecléctica, tanto con artículos y libros sobre eugenesia y educación sexual, así como en la aplicación práctica de sus conocimientos en la forma de un consultorio, el consultorio psico -.sexual. En octubre de 1936 fue nombrado director general de Sanidad y Asistencia Social en la Cataluña revolucionaria, y efectuó, durante los diez meses que detentó el cargo, una serie de transformaciones sanitarias, entre las que sobresale la liberalización del aborto en un contexto de servicios de atención sociosanitaria a la mujer y la infancia, desarrollando, además, programas sociales de lucha contra las enfermedades venéreas, la tuberculosis, la lepra o las enfermedades mentales. También, a principios de 1937, fue designado subsecretario del Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales, puesto al que renunció para desarrollar su actividad en Cataluña. Representó a las organizaciones libertarias en los congresos contra la guerra de Ginebra (1936) Nueva York y Méjico (ambos en 1938) estos dos últimos en el marco de un detenido recorrido por Norteamérica recabando apoyos.
Derrotada la República en Cataluña, cruzó los Pirineos con los restos del ejercito y, tras permanecer clandestinamente en Francia, se trasladó a los EEUU, donde pudo residir gracias al prestigioso historiador de la medicina Henry Sigerist. Allí inició una nueva etapa que le llevó a trabajar en varios laboratorios farmacéuticos. También fue profesor y director del Departamento de Historia de la Medicina en el New York Medical College, aunque su obra más relevante fue la creación de la editorial MD Publications Inc, origen de diversas colecciones de libros y revistas médicas, entre las que destacan las cinco ediciones de MD, cuadernos mensuales de más de cien páginas, creados en 1957 y que llegarían a distribuirse a más de 400.000 médicos de todo el mundo. Ha sido el editor español más importante de publicaciones médicas.

4.3.- Amparo Poch y Gascón (Zaragoza, 1902-Toulouse, 1968).
AmparoPochDe origen familiar conservador -su padre era suboficial del ejército-, esta mujer, una de las escasas del colectivo médico, fue una magnífica estudiante de medicina en Zaragoza, la segunda mujer en licenciarse en medicina en esa universidad y premio extraordinario fin de carrera. Previamente, por imposición familiar, estudió magisterio.
Si como libertaria era de tendencia moderada, militó en el Partido Sindicalista de Ángel Pestaña, como feminista pensó, escribió y vivió de forma radical. Partidaria del aborto en condiciones especiales y defensora del amor libre, participó en la fundación de la organización Mujeres Libres, la última rama, no bien aceptada, del movimiento libertario español. También fue presidenta de las mujeres de la Sección Española de la organización pacifista War International Resister (IWR).
Durante el ministerio de Federica Montseny fue designada consejera médico del Consejo Nacional de Asistencia Social (1936). Dedicada a la pediatría y a la asistencia a los problemas de la mujer, dirigió en Barcelona, el Casal de la Dona Treballadora desde 1937. Al acabar la Guerra Civil partió al exilio en Francia, dedicándose a la asistencia de los exilados españoles. Es autora de deliciosos textos literarios y libros de divulgación médica (RODRIGO, 2002a).

4.4.- Javier Serrano Coello (Barcelona, 1897-1974)
javierSerranoJavier Serrano, hijo de emigrantes en Barcelona, estudió medicina en esa universidad (1928), y tras la práctica rural en l’Espulga Calba volvió a ejercer la medicina general en Barcelona, donde era muy conocido -a publicación naturista Helios le llama “el médico bienhechor” por su tendencia a no cobrar a los trabajadores-. Fue uno de los ideólogos de la sanidad libertaria, tanto por sus artículos como por sus acciones, como ser, el principal promotor de la Organización Sanitaria Obrera (OSO), ya citada. Fue un partidario claro de la educación sanitaria, la higiene y dietética, respetuoso con el naturismo, que consideraba complementario a la medicina tradicional y con límites terapéuticos claros aunque mucho futuro, era enemigo declarado del mercantilismo médico. En la Guerra, formó parte del equipo cenetista de la Consejería de Sanidad y Asistencia Social. Se exilió al acabar la contienda aunque volvió a España en 1946, ejerciendo en su consulta de Barcelona.

4.5.- Pedro Vallina Martínez (Guadalcanal, Sevilla, 1879-Veracruz, Méjico)
016_PedroVallina_1902Pedro Vallina representa por sí mismo una parte esencial de la historiografía anarquista europea. Tras estudiar el bachillerato en Sevilla, pasó a Cádiz, ya convencido militante anarquista, para empezar los estudios de medicina. Allí tenía, y aún tiene, Fermín Salvochea una gran admiración y afecto populares, que Vallina sintió por él toda su vida. Contactó y tuvo gran amistad con el revolucionario gaditano en Madrid, donde estudió dos cursos de Medicina, siendo alumno de Cajal. En la capital conoció también a otros revolucionarios como Nicolás Estévanez, Soledad Gustavo, Urales, Corominas, Barriobero y a los parlamentarios Pi y Margall y Castelar, que influyeron reiteradamente para evitarle detenciones. Desde Madrid tuvo que partir al exilio por las amenazas recibidas de los militares al apoyar la independentista Segundino Delgado.
En París conoció a varios de los más destacados revolucionarios de la época, como Louise Michel, Éliseé Reclus, Grave, Faure, Malato, Robin, Guillaume o Ferrer Guardia. No cesaron allí en sus actividades, volviendo puntualmente a España para participar en acciones revolucionarias y siendo hostigado por la policía francesa que en 1906 lo expulsó, acusado de atentar contra Alfonso XIII el año anterior en París. Extraditado a Inglaterra, allí además de terminar sus estudios de medicina, continuó en el ambiente anarquista con Rocker, Malatesta y Tarrida del Mármol. En Londres, con una situación policial mucho menos opresiva, inició sus conferencias sobre neomalthusianismo, del que fue uno de los precursores en España, sin dejar sus actividades libertarias. Volvió en 1914 aprovechando la amnistía por la Guerra Mundial.
En España tuvo que revalidar los estudios médicos y continuó con su militancia libertaria desde Sevilla, lo que le provocó continuos destierros, detenciones y encarcelamientos. Entre sus destinos forzosos se encontraron los pueblos más inhóspitos de Extremadura, la comarca entonces denominada “la Siberia extremeña”. Durante su destierro ellos, su ética anarquista y su buen hacer médico le garantizaban la simpatía de las poblaciones donde era trasladado a la fuerza, los caciques locales temían su presencia por la difusión del pensamiento libertario. También fue expulsado a Tánger, Casablanca y Lisboa.
Entre sus actuaciones médicas destaca la creación de un sanatorio antituberculoso en Cantillana, en terrenos de su familia, que funcionó hasta su destrucción por las tropas franquistas. En Cantillana no se cobraba a nadie, viviendo su familia de la huerta del sanatorio.
Con la proclamación de la República intentó movilizar los sentimientos revolucionarios, no siempre de acuerdo con la estructura confederal. Incluso apoyó la candidatura de Blas Infante en las primeras elecciones a diputados de la República.
Una vez iniciada la rebelión de 1936, organizó grupos de milicianos especialmente en las zonas donde había desarrollado su actividad profesional, impulsando la sustitución de ayuntamientos por consejos populares y la modificación de la estructura social y económica de los pueblos. También desarrolló muy activamente otras funciones: médico de las columnas de milicianos de Guadalajara, director del hospital miliciano de Cañete, médico en los hospitales militares. Con la caída de Barcelona se exilió a Francia y de allí a Santo Domingo. Su destino definitivo fue la población de Loma Bonita, en la región mejicana de Oaxaca. Sólo con la edad y el agotamiento consintió en marcharse a Veracruz, donde falleció con tan escasos bienes como los que había poseído en vida. Es uno de los mejores ejemplos de fidelidad durante toda su vida al ideal revolucionario.
Vallina hizo algunos comentarios sobre temas médicos en sus memorias, sobre todo sobre la degradación profesional de muchos de sus compañeros de oficio, los “médicos indignos” como él los llamaba. Su ejercicio profesional fue tanto en medicina general como en cardiología, especialidad que practicó con reconocida destreza. No era un médico naturista, pero su formación europea y su mentalidad libertaria le permitieron utilizar la terapéutica naturista para obtener los mejores resultados con sus pacientes. Representa no sólo el ejemplo del revolucionario infatigable, sino también el del facultativo honesto y riguroso con una inmenso sentido social de su práctica médica. Ha sido motivo de personajes literarios, tanto en su época (R. BARBOSA, reedición en 2003) como actualmente (TORTAJADA) e incluso aparece como personaje secundario en la cinematografía más reciente, en la película de Antonio Gonzalo, Una pasión singular (2002), dedicada a la biografía de su amigo Blas Infante.

4.6.- José Pardo Babarro (1911-1938)
JosePardoAunque otros médicos anarquistas gallegos más relevantes podrían estar en esta selección, la figura poco conocida de Pardo Babarro tiene un interés especial. Siendo estudiante de medicina en, se vinculo al Sindicato de Sanidad de la CNT, coordinado por el médico y escritor Álvaro Paradela. Se especializó en oftalmología en la clínica de ojos de la facultad de Madrid y con el doctor Marañón. Vuelto a Ourense colaboró en la prensa ácrata gallega, como Solidaridad Obrera, de la Confederación Regional Galaica o el coruñés Brazo y Cerebro, en el que se encargaba de la sección de sexualidad. Sus artículos tratan de propaganda libertaria, cultura y divulgación médica. Al mismo tiempo pasaba consulta, con un descuento del cincuenta por cien a los afiliados a la CNT. En 1936, al estallar la rebelión militar y triunfar en Ourense, es enrolado a la fuerza en las tropas fascistas como alférez médico y falleció en campaña, aunque parece que fue asesinado desde por los rebeldes.

4.7.- Juan Morata Cantón (Almería, 1899-1994)
JuanMorataUno de los médicos libertarios de la regional del Centro, fue miembro del Sindicato de Sanidad de la CNT y como tal participó en la incautación del colegio de médicos de Madrid en julio de 1936, del que sería presidente meses después, aunque apenas ejerció ese puesto por sus vinculaciones a Valencia y Barcelona como sucesivas sedes del Gobierno Republicano. Así, fue director general de Sanidad y Asistencia Social con Federica Montseny, a propuesta del Sindicato de Sanidad de la CNT, y subsecretario del Ministerio, en sustitución de Martí Ibáñez. Durante la Guerra publicó textos de defensa frente a armas químicas. También era secretario general del Comité Central de la Cruz Roja Española, por lo que fue enviado con el libertario Fidel Miró tras la caída de Cataluña a la Ginebra, sede de la Cruz Roja Internacional, con intención de que ésta intercediera ante Francia, el Reino Unido y otros países democráticos en solicitud de barcos para los refugiados en el Mediterráneo español, misión , como sabemos, sin éxito.
Se exilió en París y luego en Méjico, donde colaboró en la fundación de la seguridad social. Luego vivió en Cuba para volver a Méjico y, en 1963, a España. Trabajó de médico titular en Alcalá de Henares.

4.8.- Augusto Moisés Alcrudo Solórzano (La Puebla de Alfidén, Zaragoza, 1892 – Zaragoza, 1936)
AugustoMoisesAugusto Moisés Alcrudo estudió la carrera de Medicina en la Universidad de Zaragoza. Como estudiante participó con el grupo más dinámico de la cultura de la época, siendo el impulsor de la revista universitaria Paraninfo (1913-1915). Finalizó sus estudios en julio de 1916, comenzando su actividad profesional en Zaragoza de forma inmediata. Trabajó como médico de enfermedades venéreas. En su consultorio organizó con su hermano mayor Miguel José, también médico, un igualatorio basado en el pago de una cantidad acordada con los pacientes, trabajadores cenetistas en buena parte. No era una actividad muy lucrativa, por la orientación social que los dos hermanos decidieron dar al consultorio.
Augusto Moisés militó en las agrupaciones republicanas, como el Partido Republicano Radical Socialista y, más tarde, en Izquierda Revolucionaria y Antiimperialista (IRYA). En 1930 ambos hermanos se integraron en la CNT aragonesa.
Ese mismo año de 1930, en junio, Augusto Moisés se inició en la masonería de Zaragoza, aunque su obediencia masónica no tuvo tanta importancia como la de Miguel José.
La incorporación de Moisés a la CNT supuso que pronto desarrolló un relevante papel la organización sindical libertaria. Publicó con frecuencia en prensa ácrata como Estudios, CNT y Solidaridad Obrera.También fue miembro del equipo de reacción del semanario libertario Cultura y Acción. Participó en mítines e impartió conferencias en ateneos y sindicatos obreros. Formó parte de la peña Salduba, tertulia ácrata que se organizó en el café del mismo nombre en Zaragoza. A la tertulia, que se reunía los domingos por la tarde, concurrían acreditados libertarios de la CNT como Miguel Abós, Ramón Acín, los dos hermanos Alcrudo, Servet Martínez o Luis Mainar. En algunas ocasiones asistía Isaac Puente.
En julio de 1931 participó como delegado del Sindicato de Higiene y Sanidad, de Zaragoza, al Tercer Congreso de la CNT, celebrado en Madrid en el teatro del Conservatorio. En el último trimestre de ese año se reunió también en la capital el Congreso de Sindicatos Únicos de Sanidad. Los sindicatos se adhirieron a la CNT. En él destacaron las ponencias de Augusto Moisés Alcrudo. La propuesta era, conforme al modelo general, constituir la correspondiente Federación Nacional de Industria. Moisés Alcrudo e Isaac Puente, entre otros, fueron designados para elaborar los estatutos. Augusto Moisés fue elegido vicepresidente de la Federación Nacional de Industria de Sanidad, pero lo cierto es que este organismo, en el que también participó su hermano, tendría una corta vida.
El enfrentamiento entre el gobierno republicano y la CNT fue en aumento y se acercaba el momento de las insurrecciones libertarias en diferentes zonas del país. Ante estos hechos los responsables gubernativos encarcelaban a los cenetistas más destacados. Así, el primer día de 1933 el gobernador de Zaragoza ordenó la detención de un destacado grupo de libertarios, entre ellos Moisés Alcrudo.
Pero la acción más importante, en la que iba a tener un papel relevante, fue la sublevación del 8 al 14 de diciembre, muy intensa en el valle del Ebro y poco en el resto del país. Los Alcrudo fueron aprehendidos la noche del día 7 de diciembre, el 16 se detuvo al resto del Comité Revolucionario, excepto a Durruti que estaba en Barcelona. Se agrupó a los principales responsables en la cárcel de Torrero, en Zaragoza, para que el correspondiente Tribunal de Urgencia instruyese la causa. Moisés y Miguel José ingresaron en aquella prisión.
A últimos de febrero, dada la conflictiva situación social en Zaragoza, los detenidos fueron llevados, con fuerte custodia, a la cárcel de Burgos. Las penosas condiciones de la prisión se agravaron con el intenso frío. A finales de abril los miembros del Comité Revolucionario fueron liberados como resultado de una amnistía. A regresar a Zaragoza la ciudad estaba en huelga general que duraba casi un mes, con la consiguiente carencia de alimentos, lo que llevó a los comités de huelga a solicitar ayuda externa, incluyendo la acogida de niños durante el conflicto. Moisés Alcrudo formó parte del comité organizador para su traslado a Barcelona que contó con la oposición del gobierno civil de Zaragoza y del autónomo de Barcelona, pero causó un apoyo general que obligó a negociar una salida favorable a la huelga.
La conflictividad social fue en aumento en Aragón, especialmente en Zaragoza, desde el final de la revolución de Asturias y durante todo del primer semestre de 1935, generando una espiral de acciones violentas que el nuevo gobernador quiso atajar con encarcelamientos selectivos. Entre otros, Moisés Alcrudo volvió a ser detenido en agosto. La amenaza de las durísimas condiciones carcelarias, que ya conocía de los dos años anteriores, así como su reciente unión con una joven maestra anarquista, Agustina de Andrés, quebraron su vigor militante. El menor de los Alcrudo acordó retirarse públicamente de la CNT. Volvió a militar en el sindicato libertario meses después, aunque ya no desarrollase un papel tan destacado.
En julio de 1936, al vencer la rebelión militar en Zaragoza, los dos hermanos Alcrudo estaban en la ciudad. No fueron detenidos inmediatamente. No pensaron en huir por la delicada salud de la mujer de Miguel José, que falleció tras una intervención meses más tarde, y porque la compañera de Moisés iba a dar a luz en esas fechas: su hija nació el 29 de julio. En septiembre, la represión fue terrible. Detuvieron a los dos hermanos y el 30 de ese mes ambos fueron fusilados en el paraje de Valdespartera.

4.9.- El exilio interior como supervivencia: Roberto Remartínez Gallego (Madrid, 1895 – Valencia, 1977)
RemartinezEste conocido médico naturista, aunque nunca se definió como libertario, estuvo vinculado al mundo cultural anarquista a través de sus publicaciones culturales, como Generación Consciente, en la que colaboró con artículos sobre naturismo y neomalthusianismo desde sus primeros números. Estudió las carreras de medicina y veterinaria en la Universidad Central de Madrid, siendo durante la primera condiscípulo y amigo de Eduardo Alfonso, su introductor años más tarde en el naturismo. También tenía el título de maestro. Ejerció la medicina académica en su consulta y en la clínica de la Cruz Roja, en Madrid, pero la experiencia tras un grave problema de salud le hizo adentrarse en el naturismo, trasladándose a vivir a Valencia, donde desarrolló casi toda su carrera profesional. Fue nombrado académico correspondiente de la Academia de Medicina de Barcelona por un trabajo científico premiado por la misma en 1925 y doctor honoris causa de la American School of Naturopathy, de Nueva York. Ocupó el puesto de director médico del Sanatorio Naturista Español de Beniatlà, en Dènia (Alicante). Era enemigo declarado de la trofología de los “profesores” Castro y Capo.
Asistió activamente a varios congresos naturistas, destacando su participación en el considerado el I Congreso Naturista Español, celebrado en Valencia en 1922, en el que actuó como secretario; en el III, de Busot (Alicante), en 1932 y en el IV, en Manzanares el Real (Madrid), en 1934, en el cual presentó una ponencia aunque no pudo asistir. Publicó artículos en Helios, Acción Naturista, Generación Consciente – Estudios, Kosmos, Hesperis, La Madre Tierra, Enciclopedia de la Salud y Cuadernos de Bionomía, entre otras.
Con Estudios, Remartínez continuó con sus artículos, con una sección de consultas por correspondencia, denominada “Preguntas y Respuestas”, la única que podía competir en éxito con el “Consultorio Psíquico-Sexual” de Martí Ibáñez. También colaboró en el Consultorio médico por cupón de compra y en la publicación de libros y folletos en la editorial de la revista o de editoriales distribuidas por Estudios. La vinculación entre el mundo cultural libertario y Remartínez no tuvo interrupción hasta el final de la Guerra Civil.
Al acabar el conflicto bélico se le sometió a depuración por su pertenencia a la masonería, aunque no fue localizado pese a seguir en su consulta en Valencia. Luego estuvo obligado durante años a presentarse todos los meses ante la policía. Participó en las modestas publicaciones de medicina naturista de la postguerra, tanto las de José Juan Pastor, que editaba desde Valencia al salir de prisión, como en otras editoriales. Una faceta curiosa es su interés y dedicación profesional a los juegos de magia. Participó en congresos y reuniones, ganando el Primer Premio de Invención en el Ier Congreso Mágico Español, celebrado en Barcelona en 1949. También diseñó y vendió juegos y aparatos de magia, como el Telemando Faust, e incluso publicó varios libros de reconocido interés, utilizando en ocasiones el pseudónimo de Doctor Faust. Su actividad relacionada con el mundo de la magia tuvo mayor desarrollo en la postguerra, posiblemente debido a las dificultades con la censura en temas naturistas y médicos, sobre los que, en cualquier caso, publicó durante toda su vida. Librepensador con gran formación científica y filosófica, destinó los últimos años de su vida a preparar nuevas ediciones actualizadas de sus mejores textos.

5.1.- CONCLUSIONES. LAS TRANSFORMACIONES SANITARIAS CONFEDERALES EN LA GUERRA CIVIL

Aunque con grados muy variables de realización, en función del predominio libertario, podemos resumirlas en:
Control obrero de los centros sanitarios
Comarcalización sanitaria
Accesibilidad a los servicios sanitarios
Supresión de la beneficencia
Eugenesia: interrupción voluntaria del embarazo, protección a la infancia y protección a la mujer
Campañas sanitarias preventivas
Unificación de asistencia y prevención
Educación sanitaria mediante carteles, conferencias, folletos, radio, cine, exposiciones…
Incautación y posterior clausura de los colegios profesionales

5.2.- CONCLUSIONES. EL PAPEL COLECTIVO DE LOS MÉDICOS LIBERTARIOS

En los años centrales del siglo XIX, un buen algunos sanitarios actuaron como notarios de las durísimas condiciones de vida y trabajo del proletariado español (LÓPEZ PIÑERO, 1976). Con el desarrollo, tras la revolución de la Gloriosa, del asociacionismo obrero, éste toma un protagonismo propio en la denuncia de estas condiciones, no obstante un buen número de médicos, en cualquier zona de España, participaron en la difusión de la higiene en los centros y asociaciones obreras. En el caso concreto de los médicos de ideología libertaria podemos sintetizar en tres ejes su actuaciones:
higiene pública y privada
asistencia sanitaria para el proletariado
sexualidad y reproducción
Como colectivo, debemos concluir del estudio de sus biografías que estamos, en la mayoría de los casos, ante profesionales de destacado nivel académico, científico y profesional. Su extracción social es, como corresponde a los profesionales universitarios de las primeras décadas del siglo XX, mayoritariamente burguesa.

5.3.- CONCLUSIONES. LA PRÁCTICA MÉDICA DE LOS LIBERTARIOS

La práctica médica de estos profesionales se caracteriza por un rango de situaciones:
Aseguramiento a modo de iguala, mediante la cual los trabajadores abonan una cantidad periódica por su asistencia médica. Lo habitual era que de este pago estuviesen eximidos los parados y huelguistas en durante los periodos en que no obtenían remuneración. Esta iguala podía ser con un consultorio particular o, como en la Organización Sanitaria Obrera, con todo un equipo, incluyendo laboratorio y radiología.
Descuento acordado del coste por consulta a los afiliados a la CNT.
Gratuidad de la asistencia, total -incluyendo medicación y subsistencia en el centro- o parcial -sólo de la consulta-.
Un elemento común a todos os médicos era que complementaban su actividad asistencial con una destacada difusión de información higiénica y sanitaria por cualquier medio a su alcance: prensa obrera, charlas y conferencias en centros sindicales y ateneos obreros, folletos y libros…, lógicamente sin remuneración.
Por último, dentro de la variedad de situaciones de militancia sindical -sindicato de Sanidad de CNT o de Oficios Varios- o específica -grupos anarquistas y/o centros libertarios-, también era frecuente una adscripción orgánica, en cuyo caso, la difusión sanitaria se complementaba con la de carácter ideológico.

5.4.- CONCLUSIONES. NECESIDADES, MÉTODOS Y LÍNEAS DE INVESTIGACIÓN

Aunque para disponer de conclusiones consolidadas hay que completar las biografías y complementarlas con mayor conocimiento de las propuestas y acciones en el ámbito de la salud, apoyadas por estudios de historia local, podemos adelantar la existencia de un modelo sanitario orientado de forma clara por la ideología anarquista de un elevado número de médicos adscritos a este pensamiento político, que plasmaron la conjunción de su ideología en su contexto profesional. Podemos hablar, por tanto, de una medicina anarquista.


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