Transporte [I]: FERROVIARIOS

estacion+benaluaLos ferroviarios alicantinos comenzaron a organizarse sindicalmente a primeros de siglo. Con anterioridad, tenemos noticia de dos huelgas en este sector: en 1893, una, de los ferroviarios alicantinos1 y otra, de los empleados de la línea Alcoi-Villena2. A primeros del siglo XX, los ferroviarios de la capital estaban agrupados en una sociedad obrera denominada “La Locomotora Invencible”3 que llevaba una vida ya regular desde 1901 y se incorporó al Centro de Sociedades Obreras instalado en la Avenida de Zorrilla en 19034. La situación de muchos obreros de este oficio era bastante mala: se cita el caso de los mozos de estación de Alicante que trabajaban desde las seis de la mañana hasta las nueve o las diez de la noche5 y en consecuencia, comenzaron a ser planteadas ciertas reivindicaciones ante las compañías de ferrocarril6. Junto a “La Locomotora Invencible” surgieron otras sociedades que agrupaban a ferroviarios, como la Sociedad de Socorros Mutuos de “Tracción y Material” de la estación de Alicante7 o la Sociedad de Resistencia que organizaron, con el apoyo activo de El Mundo Obrero, los obreros empleados en la construcción del ferrocarril de La Marina8.

En general, todo este movimiento asociativo estaba dirigido por los socialistas9 y comenzó a decaer a partir de 1905, a pesar de algunos logros. Entre éstos, merecen ser citadas las mejoras conseguidas por los obreros que construían el ferrocarril de La Marina: en abril de 1903 se declararon en huelga, al no respetar la Compañía los acuerdos adoptados en una reunión presidida por el Gobernador Civil10 y en junio del mismo año hubo un nuevo conflicto al tratar de aumentar la empresa las horas de trabajo -pasando de diez horas y media a once horas y media-, a lo que se opusieron los obreros11. Por fin, en mayo de 1904 consiguieron la jornada de nueve horas y que se justificasen los despidos, así como algunas mejoras en los salarios12.

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Tras varios años de decadencia, a finales de 1910 comenzó a resurgir la organización obrera en Alicante, en el sector del Transporte. En el ámbito estatal, los ferroviarios constituían uno de los sectores con mayor sindicación: así, en la UGT estaban afiliados 36.865 trabajadores, en 1911, en su mayoría enmarcados en la Federación Nacional Ferroviaria, que contaba con casi la mitad de los afiliados al sindicato socialista13. En Alicante seguían los ferroviarios encuadrados en sindicatos de influencia socialista: en marzo de 1911 se creó una Cooperativa Ferroviaria de Consumo14 y en un mitin organizado por ello participaron ugetistas madrileños dirigentes del sector, como Sastre o Vicente Barrio, que realizaron propaganda del sindicato socialista15. De otro lado, tenemos noticia de una intervención de Pablo Iglesias en el Parlamento para protestar de los abusos que se producían en el ferrocarril Alcoi-Villena, en relación con obreros asociados16. En agosto de 1912, los ferroviarios alicantinos enviaron a la prensa una nota en la que protestaban por el reparto de una hoja titulada “A la Unión Ferroviaria y a los socialistas”, que reproducía un artículo publicado en el periódico ácrata Tierra y Libertad, de Barcelona, por sus ataques y exigían el respeto debido, ya que ellos respetaban “todas las escuelas” de pensamiento17.

Como es sabido, a mediados de 1912 estalló un grave conflicto en los ferrocarriles. La Federación Nacional Ferroviaria (UGT) elaboró en su Congreso un programa de reivindicaciones, entre las cuales figuraba el aumento de salarios en un 30%, la reducción de la jornada laboral y los derechos de jubilación. La prensa alicantina recogió estas peticiones presentadas a las Compañías18. La huelga saltó inesperadamente en Cataluña, donde menor era la fuerza de la UGT. Al parecer, los dirigentes socialistas de la Federación Ferroviaria consideraron prematuro el movimiento y Anguiano y Vicente Barrio trataron de controlarlo, sin conseguirlo. Al extenderse el paro a toda España, Canalejas no vació en ordenar la militarización de 12.000 huelguistas y en enviar fuerzas del ejército para sustituirles, imitando la conducta de Briand en Francia19.

00_VteCutanda-EnPeligroInminenteEn Alicante, al principio parecía que no iba a repercutir la huelga. El 23 de septiembre se reunieron en el Centro de Sociedades Obreras los ferroviarios alicantinos, que elaboraron un reglamento -para incorporarse a la Federación Nacional ferroviaria-, si bien observaban, según la prensa20, “una actitud de indiferencia ante la huelga planteada por los compañeros de Barcelona“. Ciertos sectores de la prensa alicantina apoyaban las reivindicaciones de los obreros21 y a finales de septiembre llegó un delegado de la Federación Nacional, Moreno, para estudiar la conveniencia de ir a la huelga en Alicante, al no estar todavía constituida oficialmente la sección de la Federación Nacional. Hubo una reunión informal en el Ateneo Obrero “El Progreso”, de Benalúa, y en una primera votación se inclinaron por la huelga 203 ferroviarios, con un solo voto en contra. Una comisión quedó encargada de recoger la opinión de los compañeros de servicio en la línea y, al propio tiempo, se eligió la Junta Directiva provisional de la sección alicantina de la Federación Nacional22.

Ante esta situación, el Gobernador Civil se entrevistó con el Gobernador Militar y varias entidades comerciales, como la Cámara de Comercio o el Círculo Unión Mercantil, se interesaron por el asunto23. Los ferroviarios anunciaron la huelga para el día 8 de octubre, pidieron permiso al Gobierno Civil para repartir una hoja explicando los hechos, etc24. Las autoridades tomaron medidas preventivas -preparando automóviles, organizando en Orihuela un servicio municipal para sustituir a los huelguistas- pero una catástrofe en la estación alicantina de la línea Madrid-Zaragoza-Alicante, al salirse una locomotora por la puerta de la misma, desvió la atención de la huelga general25. De otro lado, el gobierno de Canalejas había comenzado a adoptar una postura más negociadora y había prometido presentar en las Cortes un proyecto de ley que contenía algunas de las reivindicaciones de los obreros. Así las cosas, terminó la huelga el 5 de octubre.

En Alicante, pues, no tuvo importancia la huelga, pero el conflicto sirvió para organizar definitivamente la sección alicantina de la Federación Nacional Ferroviaria, con sede primero en el Centro de Sociedades Obreras y, por después, en el Centro Obrero que los socialistas instalaron en la calle de Castaños, tras sus polémicas con los sindicalistas26. Al propio tiempo, en la prensa se publicaban artículos sobre las condiciones de trabajo de los ferroviarios para informar a una opinión pública sensibilizada sobre el tema27.

En 1913 la organización ferroviaria alicantina pertenecía a UGT. Existían dos sociedades obreras, la de los Ferrocarriles Andaluces y la de los de la línea Madrid-Zaragoza-Alicante (MZA), y ambas tenían su sede, como hemos dicho, en el Centro Obrero de la calle de Castaños y colaboraban activamente a recoger fondos para construir la Casa del Pueblo28. En el mes de marzo de ese año se celebró un mitin con intervención del presidente de la Federación Ferroviaria, líder ugetista y concejal del Ayuntamiento de Madrid, Vicente Barrios, que pasó revista a la última huelga y analizó la llamada a los reservistas que constituiría desde entonces un fuerte obstáculo a las actividades sindicales de los ferroviarios29.

Estación del Ferrocarril de La MarinaEntre tanto, iban terminando las obras del ferrocarril de La Marina, en el que seguían los conflictos: en marzo de 1913 se declararon en huelga casi dos mil obreros, que trabajaban en el ramo de Calpe a Benidorm. Pedían trabajar desde las seis de la mañana hasta las seis de la tarde, con dos horas y media de descanso para almorzar y comer, el cobro por quincenas y un aumento de 50 céntimos en todos los jornales. Parece que consiguieron rápidamente estas reivindicaciones30. Con todo, al estallar la guerra europea en 1914, surgieron nuevas dificultades en la construcción de este ferrocarril por los problemas que tenía la sociedad encargada de los trabajos, la “Societé des Travaux Publics”, de capital francés, para seguir invirtiendo en España31. Por fin acabaron las obras en 1915 y el ferrocarril de Alicante a Dénia pudo ser inaugurado en julio de 1915.

El predominio socialista entre los ferroviarios alicantinos declinó a partir de 1913, al lograr los sindicalistas una fuerte influencia sobre los ferroviarios de la Compañía de Andaluces, organizados en la Sección Ferroviaria Autónomos de Andaluces de Alicante, separada de la Federación Nacional Ferroviaria que controlaba la UGT32. Los enfrentamientos entre socialistas y sindicalistas en el seno de los ferroviarios alicantinos ocuparían numerosas páginas en la prensa de izquierdas y no terminarían hasta el acuerdo, en el ámbito estatal, entre CNT y UGT, a fines de 1916.

Los sindicalistas constituían una sección autónoma, como hemos dicho, reacia a ingresar en la Federación Ferroviaria Nacional, a pesar de los frecuentes llamamientos a la unidad lanzados por los socialistas33, especialmente a partir de los primeros meses de 1916. “Juan de Luz”, a través de las páginas de El Luchador, inició una serie de artículos sobre el tema, en febrero de ese año: aseguraba que en Andaluces, de 150 obreros solo 52 estaban asociados, y en MZA lo estaban 89 de sus 500 trabajadores; criticaba la pretensión de “autonomía” de los ferroviarios de Andaluces34 e insistía en la necesidad de la unidad obrera, a semejanza de la burguesía, que “está unificada contra nosotros, (y por ello) unificados debemos estar nosotros contra ella35, para conseguir el ingreso de todos los ferroviarios en la Federación Nacional Ferroviaria, afecta a la UGT36. Por su parte Vicente Pérez, delegado en Alicante de la Federación, lanzaba por esas mismas fechas un “Manifiesto a los ferroviarios de Alicante”37, anunciando la visita de Miguel Sastre para abogar por la unidad, y criticando el carácter autónomo de Andaluces, porque “los hechos demuestran con su aplastante lógica las consecuencias que la autonomía de las secciones no puede satisfacer las aspiraciones de los ferroviarios“.

00_colonia-santa-eulalia_1890Los sindicalistas respondieron a esta campaña desde las páginas de Alicante Obrero: tanto la directiva de La Unión Ferroviaria, como las secciones autónomas de Andaluces insistían en su conocida argumentación alegando que no querían ingresar en la Federación Nacional “mientras esté dirigida por políticos” y se negaban a “que mangonee nuestros asuntos la UGT“, porque “¡¡no queremos vividores!!”38.

“Juan de Luz” insistió en su propaganda39 y poco después llegó a Alicante el citado Miguel Sastre, presidente del Sindicato de MZA y delegado por su Comité para constituir en Alicante una sección de dicho Sindicato40. Sastre acusaba a los ferroviarios de Andaluces de ignorar que cinco sindicatos ferroviarios autónomos habían asistido al último Congreso de la Federación Ferroviaria, convencidos de la necesidad de la unidad de todos los ferroviarios para poder hacer frente a las empresas41 e informó en un mitin sobre el Sindicato de MZA y la Federación42. Los socialistas arreciaron en su campaña y publicaron sendos artículos sobre el tema Manuel Abril43 y “Juan de Luz”44, poniendo ante los Andaluces el ejemplo de los ferroviarios autónomos de Cataluña que habían reingresado en la Federación Nacional Ferroviaria tras su separación a raíz de la huelga de 1912. Los sindicalistas, sin embargo, seguían negándose a esa pretendida unidad45.

A fines de marzo de 1916 se presentó al Gobierno Civil la relación de asociados a la sección de Alicante del Sindicato de MZA, de la Federación Nacional Ferroviaria. Y poco después, esa sección dirigió un Manifiesto a los ferroviarios todos, al pueblo obrero y a la opinión pública”46 en el que daban comienzo a una campaña de agitación y propaganda: según los obreros, ganaban los mismos sueldos que treinta años atrás, mientras que los ingresos de las Compañías habían aumentado fabulosamente, e incurrirían en gran responsabilidad “si ahora que el coro de los hambrientos lanza a los aires la nota aguda de su sed de equidad y de justicia, nosotros, los ferroviarios, dejando aparte pequeñeces que a nada conducen, no diéramos una prueba de virilidad“.

Por su parte los ferroviarios de Andaluces enviaban la siguiente nota a la prensa, en la que manifestaban también su deseo de unidad:

Compañeros: vista la necesidad de una perfecta unión de todos los esclavos del carril, en Junta General ordinaria celebrada el 18 de marzo se acordó abrir una amnistía a todos en general para ver si acabamos de una vez con todas las injusticias que con nosotros están cometiendo esa bandada de zánganos de colmena47.

Estos intentos de unificación cristalizaron en un mitin conjunto que se celebró en la Casa del Pueblo el día 18 de abril. Intervinieron representantes de los Ferroviarios Andaluces (José Lledó) y del Sindicato de MZA (Antonio Martínez, delegado de la sección catalana de la Federación Ferroviaria, y el ya conocido Miguel Sastre). Insistió Sastre en que “la actual organización económica de la industria, basada en el aislamiento de los trabajadores, no les ofrece la menor esperanza de mejorar su condición deplorable, que hace de ellos parias, condenados a la miseria, a la ignorancia, al hospital por la acción combinada de su aislamiento y de las asociaciones de capitalistas a quienes sirven48. En el mitin tomaron parte también representantes de las sociedades obreras “La Marítima” y “La Paz”, de obreros del puerto, y de “La Defensa”, que agrupaba a los trabajadores de almacenes y fábricas. Se pensaba que estos obreros del transporte eran los que “juntamente con los ferroviarios tienen que formar la Confederación del Transporte Terrestre y Marítimo49.

A pesar de este mitin, ambas sociedades -Andaluces y MZA- continuaron separadas50 y siguió la polémica en la prensa: en mayo, “Un ferroviario” criticaba la pretensión de “Juan de Luz” de que los ferroviarios ingresasen en la Casa del Pueblo, recordando que allí se encontraba “una organización política“: “Para unirse todos los trabajadores, el único obstáculo que hay son los políticos51.

A mediados de 1916 aumentó la actividad de los ferroviarios, coincidiendo con el Congreso de la Federación Nacional52 y con el inicio por UGT y CNT de la campaña contra la carestía de la vida y la crisis de trabajo. A primeros de junio se celebró un mitin, organizado por los Ferroviarios Andaluces, en el Centro de Sociedades Obreras, con intervención de delegados del Comité Nacional de Sindicatos Autónomos, Evaristo Navarrete y Segundo del Tronco, para prepara una acción obrera que diese “la batalla final a la Compañía”53.En ese mitin, Segundo del Tronco “consideró perjudicial para las aspiraciones de los que trabajan la independencia que se empeñan en mantener los sindicatos con respecto a la obra común de los ferroviarios” y anunció que los compañeros del Sindicato del Norte preparaban una lucha a corto plazo, a la cual, estimaba, “no deben permanecer indiferentes y descuidados” los de la Compañía de Andaluces54.

00_EstaciónNovelda_ppiossXX-ArxiuCIENEn el ámbito estatal, estalló la huelga en la madrugada del 12 de julio de 1916. Durante cuatro días no cedieron ni los patronos ni los trabajadores, pero la solidaridad del Sindicato Minero asturiano -que paralizó las cuencas mineras a partir del día 17- forzó al Gobierno a hacer intervenir al Instituto de Reformas Sociales. Gumersindo de Azcárate dictó un laudo55 por el cual las empresas encargadas de los servicios públicos estaban obligadas a reconocer la personalidad de los sindicatos obreros56.

En Alicante, “los ferroviarios están animadísimos a secundar el paro, en los Centros Obreros reina gran animación y, aunque no están asociados todos los obreros, se cree que irán todos a la huelga“, cosa que se tenía que decidir en una Junta General el día 1157. Los diarios alicantinos enfocaron el tema desde sus posiciones ideológicas: El Luchador, diario republicano, hablaba de la necesidad de una política de reformas58; el demagógico Alicante Obrero anunciaba que pronto Romanones echaría mano de las consabidas alusiones al oro extranjero y a los agentes subversivos59; el católico La Voz de Alicante afirmaba que los obreros no tenían ni asomo de razón ni un mediano pretexto para su “violenta actitud60; y Heraldo de Alicante, cercano al reformismo, apoyaba a los obreros y a su derecho a la huelga61.

El Gobierno suspendió las garantías constitucionales y estableció la censura de prensa, prohibiendo las noticias que tendiesen a sostener, animar o excitar a la huelga, “y todas aquellas que nada tengan que ver con la huelga, pero que contribuyan a excitar los ánimos“. De otro lado, se publicaban en periódicos adictos informaciones oficiales: los telegramas del Gobierno a su representación en la provincia sobre las gratificaciones otorgadas por la Compañía del Norte al personal de Material y Tracción que había permanecido en sus puestos y sobre las gestiones para resolver la huelga en el ámbito estatal62. Por esa censura de prensa estamos mal informados del desarrollo de la huelga en Alicante: el día 12 por la mañana salieron de Alicante dos compañías del Regimiento de La Princesa para prestar servicio en a línea de la Compañía del Norte que terminaba en Dénia, “distribuyéndose entre dicha ciudad y las estaciones hasta Barracas“, mientras que fuerzas del Regimiento de Vizcaya, con sede en Alcoi, hacían lo propio en las líneas de Alcoi a Gandía y Xàtiva63.

00_TrenChicharraLos ferroviarios alicantinos se reunieron el mismo día 12 y acordaron -los agrupados en el Sindicato de MZA- prestar a los compañeros de la Compañía del Norte en huelga la cantidad de 10.000 pesetas -desde Madrid se había propuesto, al parecer, una cantidad que oscilase entre las 10.000 y las 25.000 pesetas-, así como enviar un telefonema al Ministro de Fomento contra la militarización de los ferroviarios y la imposición de brazaletes, imprimir una hoja explicativa -con las reivindicaciones de los obreros de la Sección Catalana- y protestar contra la pasividad del Comité Central de la Federación64. El orden era completo en la provincia, por lo que el Gobernador Civil no había resignado el mando en la autoridad militar. Las autoridades, sin embargo, no permitían ningún tipo de reunión y prohibieron la circulación de una hoja que pretendían lanzar los Ferroviarios Andaluces65. Al parecer, el paro era casi total en la estación de Dénia66, pero no fue secundado en el esto de las líneas. Alicante Obrero criticaba duramente a los que no se unían a la huelga, a pesar de tener los mismos problemas que los ferroviarios de la Compañía del Norte67. Por fin, el día 22 regresaron a Alicante las tropas del regimiento de la Princesa que se había desplazado a Dénia y a la estación de La Encina68.

Tras el laudo, algún sector de la prensa criticó la parcialidad del gobierno: “Los gobernantes, que debieron ser jueces arbitrales, convirtiéronse en ese litigio en fieros fiscales del débil y amparadores de todas las transgresiones de la ley que podían resultar favorables al fuerte69.Los ferroviarios alicantinos continuaban con sus actividades: en primer lugar, evaluaron los resultados de la huelga70, trataron de incorporar al sindicato a nuevos compañeros por medio de artículos en la prensa71, celebraron un mitin conjunto de Andaluces y MZA72 en la Casa del Pueblo73 proyectaron otros varios en alguna localidad de la provincia, como Villena, y en la propia capital. Hay que recordar que en esos momentos UGT y CNT colaboraban en su campaña contra la carestía de las subsistencias y la crisis de trabajo.

Sin embargo, no tomaron parte los ferroviarios alicantinos en la huelga general de diciembre de 1916, tal vez por la amenaza de militarización. Tras alunas reuniones en la Casa del Pueblo, se limitaron a enviar un telegrama al Gobierno protestando por la carestía de la vida74. En cuanto a las repercusiones en Alicante de la huelga ferroviaria de Valencia, que precipitaría la huelga general de agosto de 1917, estamos también mal informados por la dura actuación de la censura. La prensa recoge alguna referencia “a la agitación ferroviaria” y publica un manifiesto del Sindicato del Norte sobre el conflicto75. Según Fernanda Romeu, “en algunos pueblos de Castellón y Alicante ocurren análogos sucesos a los de Valencia, y en Villena y Yecla hubo una verdadera resistencia a la Guardia Civil, originando gran número de heridos y algunos muertos“, apreciación a nuestro parecer errónea76.

Tenemos escasas noticias sobre las actividades de los ferroviarios alicantinos durante 1918. A primeros de año corrieron rumores de nuevos conflictos, que no llegaron a plantearse77. En el mes de abril, la Agrupación Socialista y los Ferroviarios Andaluces organizaron conjuntamente un mitin en la Casa del Pueblo en el que tomaron parte Lucio Martínez Gil y el presidente de la Federación Ferroviaria, Fernández Quer, que trataron, sobre todo, de la ampliación al proyecto de amnistía del gobierno. Se enmarcaba. pues, este mitin en la lucha contra la represión subsiguiente a la huelga general de agosto de 191778. Sin embargo, no aparecen los ferroviarios, ni los de Andaluces ni los de MZA, entre las entidades obreras que firmaron la convocatoria para la manifestación del Primero de Mayo de ese año, lo que parece indicar que atravesaban una crisis. De otro lado, y probablemente ligada a la llamada “Asociación General de Empelados y Obreros de los Ferrocarriles de España”, organización “amarilla”, surgió en Benalúa un “Centro Instructivo Ferroviario”, que tenía como presidente de honor a Alfonso XIII y que organizó una escuela para los hijos de los ferroviarios de MZA79. Finalmente, los 140 ferroviarios alicantinos afiliados estuvieron representados en el IV Congreso del Sindicato de la Compañía de Andaluces, que agrupaba a casi tres mil afiliados, básicamente de Cádiz, Algeciras, Granada, Sevilla, Utrera, Málaga, Puente Genil y Córdoba80.

Como ocurrió en los restantes oficios, también entre los ferroviarios se alcanzó el punto culminante de su lucha sindical en 1919. A primeros de ese año comenzaron los trabajos para organizar a los empleados y obreros del ferrocarril de La Marina, que pertenecía a la empresa Ferrocarriles Estratégicos y Secundarios de Alicante. Se celebró una asamblea el día 5 de enero y en ella los oradores hicieron alusión a las ganancias de la empresa en los años de la guerra mundial y al escaso sueldo que pagaba, pues algunos obreros de su plantilla apenas ganaban dos pesetas diarias. La empresa no había escuchado sus reivindicaciones y se había limitado a conceder media mensualidad en 1917 y otra media en 1918 para compensar la carestía de las subsistencias, así como un aumento del 8% en los salarios. Ante esa situación, decidieron constituirse como asociación y colaborar con los ferroviarios de Andaluces y MZA para mejorar sus condiciones laborales81. Esta sociedad, denominada “La Traviesa”, quedó, pues, reorganizada a primeros de 191982: aunque al principio parecía que la comisión elegida en la anterior asamblea presentó un panorama optimista sobre las negociaciones con la empresa, en una asamblea acordaron posterior rechazar el aumento propuesto por la empresa y amenazar con la huelga general83.

32706004A mediados de 1919 aumentó la conflictividad y la actividad de los sindicatos ferroviarios, que no resultó del todo eficaz por la falta de unidad debida a los conflictos siempre latentes entre socialistas y sindicalistas. Al iniciarse los trabajos para organizar la Federación local de Sociedades Obreras, de inspiración sindicalista, los ferroviarios solicitaron a su Sindicato Nacional la aquiescencia para formar parte de ella84. De otro lado, tuvo lugar en junio una huelga de los empleados en los Talleres del ferrocarril de La Marina, que pedían aumento de sueldo85, huelga que al parecer terminó con triunfo obrero86.

Los Ferroviarios Andaluces emprendieron una enérgica campaña para conseguir la sindicación de todos los obreros. “La Traviesa” declaró en julio el boycot a los maquinistas y fogoneros no asociados87, en agosto presentó unas peticiones a la empresa –aumento de 1 peseta diaria en el jornal y 15 días de permiso- y acordó ingresar en el Sindicato Único de Transportes88, y en diciembre acordó un plante indefinido hasta tanto no estuvieran sindicados todos los compañeros de la línea de Alicante a Murcia89. Abundaban los artículos en prensa invitando a la asociación, tanto por parte de los Ferroviarios de MZA90 como de los citados Andaluces: éstos últimos se mostraban “satisfechísimos de ver el entusiasmo que reina entre todos los que de poco tiempo a esta parte han venido comprendiendo la necesidad que de asociaciones tenemos los trabajadores para hacer frente a toda esa avalancha de chupópteros que nos oprimen villanamente” y esperaban conseguir que “no quede ni un solo compañero que no esté asociado, pues los esquiroles de hoy serán los traidores de mañana91.

En esos tensos momentos de la lucha social se produjo una puntual coincidencia entre los sindicalistas y los socialistas afines a la Tercera Internacional, que participaron en algunos mítines conjuntos, aunque siempre latía la diferencia de tácticas que de haría pronto patente, en el Congreso Provincial de Trabajadores. Así, Daniel Anguiano, destacado socialista “tercerista” y presidente de la Federación Ferroviaria de la UGT, y destacados sindicalistas alicantinos como Vicente Gil o Pedro Amat participaron en un mitin conjunto en la Casa del Pueblo, a mediados de 1919, rivalizando todos los oradores en sus críticas a la burguesía y en sus elogios a los revolucionarios soviéticos92. Poco después, los Andaluces telegrafiaron a la Federación Ferroviaria para “adherirse a la huelga nacional de ferroviarios en caso de que se produzca“, con el objetivo de defender las bases propuestas93. Asimismo, en octubre se celebró otro mitin, en la sección local de MZA, en el que tomaron parte destacados sindicalistas, entre los cuales destacó Francisco Tortosa. Acordaron -tras criticar la alianza entre Gobierno y compañías ferroviarias- acudir a la huelga general en el caso de que no se aprobaran las bases presentadas por la federación Ferroviaria Nacional -insistiendo de manera especial en la readmisión de los despedidos por la Compañía del Norte en 1917- “por no poder atender a las más perentorias necesidades con los jornales que hoy tienen94.

Los ferroviarios practicaron la solidaridad con otros compañeros en huelga, en especial con los trabajadores de “La Unión Española”, cuyos productos boicoteaban95. Los empleados de los Talleres de Andaluces holgaron durante una jornada por solidaridad, el 2 de diciembre; y los de Estratégicos se negaron a cargar un camión de productos químicos destinados a “La Unión Española”96.

8Poco a poco los sindicalistas implantaron su hegemonía y desplazaron el influjo socialista entre los ferroviarios alicantinos. En el Congreso Provincial de Trabajadores, organizado por la CNT, se tomó el acuerdo de que los ferroviarios debían de abandonar su adhesión a la Federación Nacional Ferroviaria y pasar a formar parte del Sindicato Único de Transportes de Alicante, o bien constituir otras secciones -los de la línea de Alicante a Albacete y los de la línea de Murcia y ramal a Torrevieja. La asamblea confiaba “en la fuerza de los trabajadores para hacer desaparecer la imposición del brazalete97. Poco antes había aparecido en la prensa un fuerte ataque de Vicente Gomis Hernández, destacado sindicalista, a las antiguas organizaciones nacionales: “Necesitáis dejar los viejos moldes de organización por la que habéis estado tantos años postergados, sin obtener un triunfo en vuestras luchas98.

En general, este predominio sindicalista se mantuvo solo unos escasos meses y presentó la novedad de plantear la superación de las distintas organizaciones de ferroviarios alicantinos, que se habían mantenido separadas tantos años, e integrarles en una organización mucho más amplia, el Sindicato Único de Trabajadores, junto a otros sindicatos obreros muy importantes, como los obreros del muelle o los empelados de almacenes. Con todo, esta nueva organización no tuvo tiempo de afianzarse y a partir de 1920 comenzó la represión de las autoridades contra los sindicalistas, a raíz de una huelga general en la que también tomaron parte los ferroviarios99, algunos de cuyos líderes fueron detenidos y deportados100.

A partir de este momento, disminuyó extraordinariamente la actividad sindical de los ferroviarios alicantinos. En marzo de 1920 se produjo una huelga en el sector, claramente impulsada desde las propias Compañías, para conseguir un aumento en las tarifas. La prensa alicantina captó el verdadero carácter de la huelga: “La presente huelga ferroviaria no es más que una pantomima confeccionada por el Gobierno y las Compañías” y apenas sería seguida por los obreros “amarillos“, porque “los sucios de grasa, pero de conciencia limpia” se mantendrían al margen101, aunque estaban siendo presionados precisamente por sus jefes para que abandonase el trabajo. En algunos periódicos se publicaban listas de los parlamentarios que eran, al mismo tiempo, miembros de los Consejos de Administración de las Compañías Ferroviarias102.

El paro tuvo, al parecer, alguna incidencia en la estación de MZA y la afirmación de El Día de que el paro había sido allí total fue desmentida por otro periódico conservador, El Tiempo, que aseguraba que solo holgaron algunos empleados “precisamente los más afectos a la Compañía103; no tuvo ninguna incidencia esta huelga ni entre los obreros de los Ferrocarriles Andaluces ni entre los de los Ferrocarriles Estratégicos104. Éstos últimos se reunieron y acordaron no secundar la huelga, telegrafiar al Gobierno para manifestar su oposición al aumento de tarifas -pues pensaban que provocaría una disminución del tráfico y una congelación de salarios- y visitar la redacción de El Día para protestar de su información e insistir en el auténtico carácter de la huelga105. Para El Mundo Obrero, los obreros, salvo los afiliados a la federación Nacional, se había dejado manejar como borregos”: el semanario socialista, afín a quienes apostaban por la Tercera Internacional, pedía la unidad entre socialistas y anarquistas, porque perseguían el mismo fin: “la anulación de la propiedad privada para pasar a ser colectiva o común106.

culturaferroviariaA partir de mediados de 1920 hasta la Dictadura de Primo de Rivera, prácticamente desapareció toda actividad sindical de los ferroviarios alicantinos. Sólo hemos encontrado noticias de una huelga, en Andaluces, a finales de marzo de 1920, por solidaridad con unos compañeros de Málaga107 y algunas reuniones, a finales de 1920, en las que el Sindicato de Maquinistas y Fogoneros de MZA hizo suyas, en un manifiesto publicado en la prensa108, las peticiones de la “Alianza Nacional Ferroviaria”, aunque anunciaron que no irían a la huelga hasta tanto no se resolviera el problema del aumento de tarifas. De otro lado, en noviembre de 1921 se celebró otra reunión, con asistencia de doscientos afiliados, de la Asociación de Ferroviarios de Alicante, en la que se prometió solidaridad con el Sindicato de Transportes de Castilla –aunque no se concretó de que forma-, ante el despido de algunos compañeros por un paro de una hora109.

Además de los condicionamientos generales -fuerte represión y retroceso del sindicalismo, desorganización del sindicalismo socialista- que afectaron al movimiento obrero alicantino y que explican en buena parte esa caída de la lucha sindical que se produjo a partir, sobre todo, de 1921, creemos que en el caso concreto de los ferroviarios influyeron mucho las maniobras de las Compañías para aumentar las tarifas ferroviarias, que suscitaron una decidida resistencia entre comerciantes e industriales110. Probablemente, los obreros no se decidían a intervenir demasiado, ante la evidencia de la utilización por las Compañías, para aumentar sus beneficios, de las reivindicaciones presentadas por los obreros.

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NOTAS:

1Vicente Ramos, Historia de la provincia de Alicante y de su capital. Tomo II. Pág. 113.

2El Alicantino, 14-VII-1893. Por esta huelga se había suspendido la circulación en esa línea.

3Según el Boletín Oficial de la Provincia, 29-I-1912, se creó como Sociedad de Socorros Mutuos el 29-VII-1903, pero existía antes, pues en 1901 participó Manuel Abril en un mitin contra la ley de huelgas en nombre y representación de “La Locomotora Invencible” (El Mundo Obrero, 24-XI-1901) y este semanario informaba habitualmente de las reuniones de esa sociedad en ese año de 1901. “La Locomotora Invencible” era una sociedad que estaba instalada en varios lugares de España.

4El Mundo Obrero, 16-VIII-1903, y El Demócrata, 20-X-1903.

5José Maruenda, “Escasa retribución y exceso de trabajo”, en El Mundo Obrero, 22-XI-1903. Maruenda era un ferroviario despedido por haber denunciado ciertas injusticias (El Mundo Obrero, 1-XI-903).

6A la Compañía de Andaluces en 1903 (“Lucha en perspectiva”, en El Mundo Obrero, 16-VIII-1903) y a MZA en 1904 (Mitin de “La Locomotora Invencible” con Verdes Montenegro y otros). Los obreros pedían una jornada de nueve horas y un aumento de 50 céntimos en el jornal diario (El Mundo Obrero, 17 y 24-I-1904). Otro mitin de los obreros de MZA en mayo (El Mundo Obrero, 22-V-1904).

7La Opinión, 16-VI-1905. Presentó el reglamento reformado al Gobierno Civil en esas fechas, luego existía antes.

8El 10-V-1904. Esta sociedad se instaló también en el centro de Sociedades Obreras (El Mundo Obrero, 22-V-1904).

9Por ejemplo, en un mitin celebrado en el Centro de Sociedades Obreras, en 1904, por los ferroviarios intervinieron los destacados socialistas Rafael Sierra y José Verdes Montenegro (El Noticiero, 15-I-1904).

10El Mundo Obrero, 19-IV-1903

11El Mundo Obrero, 7-VI y 12-VII-1903.

12“De la vía férrea de La Marina”, en El Mundo Obrero, 15-V-1904.

13Javier Aisa – V. M. Arbeloa, Historia de la UGT. Zero, Madrid, 1975. Págs. 60-61.

14Boletín Oficial de la Provincia, 29-I-1912. En 19134 atravesó graves dificultades.

15El Pueblo Republicano, 29-IV-1911.

16En el ferrocarril de Villena a Alcoy, el gerente, después de haber prometido ante la Junta de Reformas Sociales, porque ya había algo en este sentido, no despedir a ningún asociado, pues no se trata de incumplimiento de servicios, ha despedido a varios y allí hay una gran efervescencia entre los trabajadores, porque esto que ellos consideran una ilegalidad, una injusticia, les ha indignado” (Diario de Sesiones, 3-XII-1910, citado por Mª Teresa Martínez de Sas, El socialismo y la España oficial).

17Periódico para Todos, 3-VIII-1912.

18La Unión Democrática, 21-VII-1912.

19Manuel Tuñón de Lara, El movimiento obrero en la Historia de España. Taurus. Madrid 1972, pág. 514: y J Aisa – V.M. Arbeloa, Historia de la UGT, ya citada, pág. 62.

20Diario de Alicante, 25 y 26-IX-1912.

21La Unión Democrática, 29-IX-1912: la situación de los ferroviarios es mala y sólo reciben buenas palabras.

22Diario de Alicante, 28-IX-1912, El Batallador, 28 y 30-IX-1912, La Unión Democrática, 1-X-1912, La Voz de Alicante, 30-IX-1912, El Noticiero, 28-IX-1912 y, sobre todo, El Correo, 1-X-1912.

23Reunión el Círculo Unión Mercantil el día 30 para “tratar de las contingencias que produce la huelga de ferroviarios” y entrevista de una comisión de ferroviarios con la Cámara de Comercio (Diario de Alicante, 2-X-1912). Manifiestos de los obreros, de la Cámara de Comercio y del Círculo Unión Mercantil, en Diario de Alicante, 3-X-1912, y El Noticiero, 4-X-1912.

24El Noticiero, El Popular y El Batallador, 3-X-1912.

25Diario de Alicante, 5-X-1912. Véase también el largo artículo de Lorenzo Prytz, “La incógnita de la huelga. Origen, aspecto político y sus consecuencias”, en Diario de Alicante, 7-X-1912.

26El 11 de octubre, en el Centro de Sociedades Obreras, informaron de lo sucedido dos delegados de la Federación Nacional, Isidoro Caballero y Vicente Peñalver (Diario de Alicante, 14-X-1912). De otro lado, se organizó la sección la sección de Alicante de dicha Federación, con Antonio Amorós y Andrés Cremades en su directiva (Trabajo, 17 y 24-XI-1912). Los ferroviarios apoyaron a los mineros en huelga de Villanueva y declararon el boycot al fabricante Laporta, de Banyeres (Diario de Alicante, 5-XII-1912).

27“Explotación inicua”, sobre las condiciones de trabajo de los guardagujas de MZA, en La Unión Democrática, 21-XII-1912.

28Diario de Alicante, 15-XI-1912.

29Diario de Alicante, 11 y 12-III-1913, El Batallador y El Popular, 12-XI-1913. En el mitin intervino también Verdes Montenegro.

30La Unión Democrática, 23-III-1913. Poco antes hubo una manifestación en El Campello contra el ingeniero Mr. Villard, por su actitud hacia los obreros (El Luchador, 20-II-1913). En 1914 hubo una nueva huelga de los obreros que construían este ferrocarril: eran 500 y de ellos 200, forasteros, regresaron a sus localidades de origen y los 3300 restantes volvieron al trabajo (El Correo, 21-II-1914)

31La Lealtad, 18-VIII-1914.

32Participaron con otras sociedades obreras influidas por los sindicalistas en un mitin contra “La Igualdad”, en enero de 1914, y en la campaña contra la carestía de las subsistencia, en febrero (Diario de Alicante, 20-I-1914, y Periódico para Todos, 12-II-1914). En un Congreso de Ferroviarios, probablemente de la UGT, celebrado en noviembre de 1915 participaron representantes de los 38 afiliados de Alicante y de los 30 de Villena (El Socialista, 16 y 24-XI-915).

33Manifiesto de los ferroviarios alicantinos para que ingresen todos los compañeros en La Unión Ferroviaria (Alicante Obrero, 13-IV-1915).

34Eso de la autonomía, como los sindicatos católicos, no es cosa de los obreros, sino del diablo… y los capitalistas” (El Luchador, 22-II-1916).

35El Luchador, 24 y 25-II-1916.

36Porque hay que conseguir “la fuerza nacional contra unas empresas nacionalizadas” (El Luchador, 24-II-1916).

37Periódico para Todos, 11-III-1916. El manifiesto llevaba fecha de 29-II-1916. Se decía en él que “en Alicante hay un buen número de ferroviarios que están dentro de dicha Federación y esos obreros pertenecen a la sección MZA“.

38Alicante Obrero, 13-III-1916. Acusaban también a la Federación Ferroviaria de no haber apoyado la huelga de Barcelona. El Luchador, 13-III-1916 publicó una nota de los autónomos (“Nuestro criterio. Para Juan de Luz”).

39El Luchador, 15-III-1916.

40Alicante Obrero, 16-III-1916.

41Artículo que publicó Sastre en El Luchador, 17-III-1916.

42El día 20 de marzo, en la Casa del Pueblo (Periódico para Todos, 18-III-1916).

43Que reprodujo en Periódico para Todos, 27-III-1916 un artículo de La Unión Ferroviaria, órgano de los Sindicatos Autónomos Catalanes en que se anunciaba su reingreso en la Federación Nacional. Por otro lado, “Un ferroviario” acusó a Manuel Abril y a la Juventud Socialista de haber dividido a los ferroviarios alicantinos con ese viaje de Sastre (Alicante Obrero, 12-IV-1916).

44El Luchador, 24-III-1916.

45Rafael Ballesteros, en El Luchador, 21-III-1916.

46Alicante Obrero, 18-IV-1916.

47Periódico para Todos, 3-IV-1916.

48El Día, 18 y 19-IV-1916, y La Unión Democrática, 20-IV-1916.

49El Batallador y La Unión Democrática, 15-IV-1916, El Socialista, 21-IV-1916.

50El 20 de abril celebraron asambleas por separado Andaluces -“acerca de ciertas peticiones a la Compañía de que dependen“- y MZA -sobre “la unificación obrera” (Diario de Alicante, 20-IV-1916).

51Alicante Obrero, 10-V-1916, que contestaba a un artículo de “Juan de Luz” en El Luchador, 9-V-1916 (“La Casa del Pueblo y los trabajadores”).

52Que señaló como objetivos el cumplimiento de la Ley de Descanso Dominical, la abolición de la ley de militarización de los ferroviarios, la concesión de un aumento de 150 pesetas anuales a agentes que ganasen menos de 2.000 pesetas y de 0,50 diarias a los obreros a jornal, así como el reconocimiento de la personalidad del Sindicato Ferroviario del Norte (Manuel Tuñón de Lara, obra citada, pág, 580).

53Alicante Obrero, 3-VI-1916.

54Diario de Alicante, 5-VI-1916.

55Publicado en Alicante Obrero y El Luchador, 31-VII-1916.

56Tuñón de Lara, obra citada, pág. 580. Según David Ruiz, en El movimiento obrero en Asturias, el apoyo de los mineros a esta huelga hizo concebir tantas esperanzas entre los socialistas como temores en el Gobierno. Según Teodomiro Menéndez, “lo esencial está en la sensación de fuerza que acabamos de dar ante España y ante el mundo“.

57Alicante Obrero, 10-VII-1916.

58El dilema es el siguiente: hacer política para que cambien radicalmente los procedimientos sociales, o resignarse con lo que quieran imponer los que por una serie de intereses creados, están ligados a las grandes empresas(El Luchador, 11-VII-1916).

59El oro extranjero, elementos extraños, agitadores de profesión, vividores y explotadores del obrero, agentes extranjeros para hacer salir a España de la neutralidad, movimiento revolucionario para cambiar el régimen político imperante, frases radicales que, una vez que se dé la señal, repetirá a coro la prensa asalariada” (Alicante Obrero, 11-VII-1916).

60“La huelga ferroviaria” y “Las huelgas generales revolucionarias”, en La Voz de Alicante, 13 y 14-VII-1916.

61Si los ferroviarios piden aumento de jornal es porque indudablemente se lo merecen“. Y en cuanto a la huelga, “¿con que armas iban a hacer prevalecer sus derechos ante el patrono?” (Heraldo de Alicante, 15 y 21-VII-1916).

62El Popular, 14 y 18-VII-1916; La Voz de Alicante, 15-VII-916 (“Un fogonero que no abandonó su puesto ha sido ascendido por la Compañía a maquinista de primera, y un mozo a fogonero”).

63El Día y Diario de Alicante, 12-VII-1916, y La Voz de Alicante, 14-VII-1916.

64Diario de Alicante, 13-VII-1916, y La Voz de Alicante, 14-VII-1916.

65Diario de Alicante, 14-VII-1916, y El Día, 13 y 14-VII-1916.

66La Voz de Alicante, 15-VII-1916.

67Alicante Obrero, 15-VII-1916. El día 18, `pese a la censura, criticaba la parcialidad del gobierno. “Hoy son los Romanones como ayer fueron los Canalejas, los que han prestado un gran servicio a esas poderosas empresas, poniéndose del lado de los que, no contentos con explotar a too el mundo, provocan conflictos de la trascendencia como el que nos ocupa“.

68El Día, 20-VII.1916 y Diario de Alicante, 22-VII-1916.

69Heraldo de Alicante, 7-VIII-1916.

70Reunión en la Casa del Pueblo de la sección MZA de la Federación Ferroviaria el 9 de agosto (Germinal, 7-VIII-1916, Alicante Obrero, 8-VIII-1916).

71Alicante Obrero, 15-IX-1916. Se hablaba en esos días de una becerrada que proyectaba la llamada “Asociación General de Empleados y Obreros de los Ferrocarriles de España”, que creemos que era una especie de sindicato amarillo (Alicante Obrero, 23-IX-1916).

72Sección que entonces tenía 320 afiliados y que estuvo representada en el Congreso Ferroviario de ese años por José Menchán y Antonio Martínez (El Socialista, 24-IX-1916).

73Alicante Obrero, 24-X-1916, El Batallador, 27-X-1916, y El Socialista, 28-X-1916. Intervinieron A. Martínez por MZA de Barcelona, y A. Alarcón, por Andaluces, y ambos “abogaron por la unión de los ferroviarios“. En un Congreso estatal ferroviario, la actitud de la sección de Alicante fue muy discutida (El Socialista, 26-IX-1916).

74Alicante Obrero, 7 y 19-XII-1916.

75El Luchador, 7-VIII-1916 (“A los ferroviarios y a la opinión. Cómo se provoca un conflicto”). Más información el 8-VIII-1917. El 1-VIII-1917 El Luchador publicó un comentario a la huelga ferroviaria. “Fue aquello un movimiento espontáneo, algo que era reflejo de un malestar general. Y la mejor prueba de que no se trataba de una revolución organizada y ha fracasado, es que las autoridades han puesto en libertad a los últimos nueve detenidos” (“Restableciendo la verdad. los sucesos de Valencia”).

76Fernanda Romeu, Las clases trabajadoras en España. Taurus, Madrid, 1970, pág. 138. No hemos encontrado ninguna referencia en la prensa y nos tememos que Romeu confunde lo sucedido en la huelga general de agosto -cuando sí hubo incidentes graves en Villena y Yecla- con la huelga ferroviaria de julio.

77Diario de Alicante, 4-I-1918.

78El Luchador, 20 y 25-IV-1918, y El Noticiero, 22-IV-1918.

79Vicente Ramos, obra citada, pág, 273. Sobre las actividades de la escuela, El Día, 22-VI-1921 y 26-VII-1922.

80Juan José Castillo, El sindicalismo amarillo en España; El Socialista, 20-VII-1918, y Boletín del Instituto de Reformas Sociales, agosto de 1918.

81El Tiempo y El Socialista, 8-I-1919.

82Esa organización se completó en junio, con el apoyo de la sección de Andaluces de la Unión Ferroviaria (La Región, 9-VI-1919).

83El Correo, 10 y 11-I-1919, El Día, 11-I-1919, El Socialista, La Región y Diario de Alicante, 13-I-1919.

84Diario de Alicante, 10-VI-1919.

85Diario de Alicante, 2 y 4-VI-1919.

86A finales de junio la compañía FESA concedió a sus obreros un aumento del 50% del salario (El Día, 1-VII-1919).

87Diario de Alicante, 21-VII-1919.

88La Región, 22-VIII-1919.

89Diario de Alicante, 31-XII-1919. No sabemos cómo resultó este proyecto de paro, pero se debió de confundir con el paro general de enero de 1920, de inspiración sindicalista.

90Fray Candelas, “¿Hasta cuando?”, invitaba a los factores de MZA a entrar en el Sindicato, pues también son esclavos (Reivindicación, 20-VII-1919). Otros artículos similares: “A los ferroviarios retraídos”, en Reivindicación, 2-XI-1919, o el Manifiesto lanzado en septiembre la opinión pública exponiendo la penosa situación de los ferroviarios ante el alza del coste de la vida, pues algunos ganaban 2’75 pesetas diarias.

91“Los Ferroviarios Andaluces”, en Reivindicación, 20-VII-1919.

92Diario de Alicante, 2-VIII-1919. Vicente Gil hizo “una calurosa apología del sindicalismo y comunismo” y Amat mostró su esperanza de “que el proletariado conquistará en constante lucha el régimen de los soviets“. Véase también El Socialista, 3-VIII-1919.

93Las bases eran las siguientes: a) Admisión de seis ferroviarios despedidos por la Compañía del Norte. 2) Jornada de ocho horas para todos. 3) Aumento del jornal (La Región y El Día, 3-X-1919, y Periódico para Todos, 4-X-1919).

94Las Conclusiones aprobadas fueron las siguientes: 1) Reconocimiento del Sindicato. 2) Reposición de los ferroviarios del Norte despedidos en la última huelga. 3) Jornada de ocho horas por ser de ley. 4) Aumento de jornal. 5) En caso de huelga, si el Gobierno militarizase a los ferroviarios, prestar obediencia en actos militares, pero abstenerse por completo de servir a las Compañías explotadoras, “prefiriendo ir antes a los calabozos” (Diario de Alicante, 20-X-1919, y Periódico para Todos, 21-X-1919).

95El Socialista, 4-IX-1919.

96“Alerta, ferroviarios”, en Reivindicación, 2-XI-1919.

97Diario de Alicante, 25-XI-1919.

98Reivindicación, 2-XI-1919.

99Volvieron al trabajo el día 9 de enero (El Luchador, 18-I-1920).

100Por ejemplo, Juan Cerdá Alenda fue detenido en enero y obligado a residir en Villena, al ser puesto en libertad en febrero (Diario de Alicante, 22-II-1920).

101El Luchador, 24-III-1920. También comentaba El Luchador: “Veremos ahora las medidas que toma el Gobernador Civil Dupuy de Lome“, que anteriormente había perseguido a los huelguistas y en esos momentos adoptaba una actitud pasiva.

102El Mundo Obrero, 28-II-1920.

103El Tiempo, 24-III-1920.

104La Región, 23 y 24-III-1920.

105El Día, 23 y 24-III-1920, El Tiempo, 24-III-1920. Poco después, al informar de una huelga en Alcoi, El Día hablaría de su carácter pacífico “y casi diríamos irónicamente bastante gubernamental” (El Día, 30-III-1920).

106El Mundo Obrero, 25-III y 3-IV-1920.

107El Luchador, 27-III-1920. Esta huelga en solidaridad con los compañeros de Málaga se repitió, durante apenas unas horas, en abril ( El Día y La Región, 13-IV-1920).

108La Unión Democrática, 11-XI-1920.

109El Día y Periódico para Todos, 24-XI-1921.

110Los ferroviarios alicantinos no participaron en los Congresos estatales del ramo de 1921 y 1923 (El Socialista, 13-VI-1921 y 23-VII-1923).

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