Metalúrgicos [I]: Primeros OBREROS ORGANIZADOS

TUBERIA ALICANTELa fundición más antigua de Alicante era la de José Rodes, instalada cerca de la estación del ferrocarril Madrid-Zaragoza-Alicante, que es citada por la Guía de Alicante y Murcia, de Almiñana y Oarrichena, en 1886. En la última década del siglo XIX1 se instaló en Alicante –procedente de Alcoi, donde habían establecido el primer taller mecánico de la provincia, en 1830- la casa “Tomás Aznar y hermanos”, buscando probablemente mejores condiciones de trabajo, es decir, un proletariado todavía poco consciente, a diferencia del alcoyano. La sección de Alicante se independizó en 1896 y pasó a llamarse “Tomás Aznar e Hijos” y pronto alcanzó un gran desarrollo, gracias a sus dirigentes Aniceto Aznar y el ingeniero Luis Badía2.

El taller de fundición y calderería de “Tomás Aznar e hijo”, a primeros del siglo XX, ocupaba unos 33.000 metros cuadrados en el barrio de Benalúa; poseían además otros talleres de ajuste y construcción de maquinaria en el centro de la ciudad. Construían calderas de vapor, aparatos mecánicos para minas y cerámicas, grúas, elevaciones de aguas, puentes para ferrocarril y carretera, prensa para vinos y aceite, motores de gas pobre y máquinas para la extracción de sulfuro de carbono y de aceite de orujo. Vendía sus productos en la península y localidades de Francia, Italia, Marruecos y Portugal. Empleaban a más de 500 obreros3.

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Según Rafael Altamira4, trabajaban los obreros metalúrgicos y similares en Alicante, a primeros del siglo XX, una jornada de diez horas y cobraban los siguientes jornales: mecánicos y maestros de taller, 8, 9 y 10 pesetas; primeros oficiales caldereros y modelistas, 5 y 7 pesetas; encargados de fundición y primeros oficiales ajustadores, 6, 7 y 8 pesetas; segundos oficiales y peones, 2 y 3 pesetas. Por horas extraordinarias, cobraban el término medio de lo que ganaban los operarios de otros talleres metalúrgicos de España –como Altos Hornos de Vizcaya, Talleres Deusto en Bilbao o Pérez Hermanos en Sevilla-.

El 3 de enero de 1900 se constituyó la sociedad de Operarios Dependientes de D. Tomás Aznar, dedicada a los socorros mutuos5. Se trata de una organización sin ninguna inquietud societaria y que acudía a medios tales como organizar corridas de toros para recaudar fondos para pode auxiliar a sus socios en caso de enfermedad6. El periódico republicano La Federación advertía a los socios de “La Protección” que, por una reciente ley, era el patrono quien debía de indemnizar a los operarios en caso de accidente7.

Los trabajos para transformar esta sociedad en un órgano de defensa de la clase obrera comenzaron muy pronto y estuvieron impulsados desde las páginas del semanario socialista El Mundo Obrero: en junio de 1901 apareció el primer llamamiento que firmaba “Un fundidor” para que en Alicante, como sucedía en Bilbao, Sevilla, Valencia y Barcelona, se crease una sociedad de resistencia en el oficio. Posteriormente, se denunciaba la actitud despótica de un encargado de “Aznar Hermanos”8 y se insistía en el llamamiento a la asociación9.

Poco a poco, estos trabajos fueron cristalizando en la unidad de los varios oficios del Metal. En enero de 1902 acordaron “los trabajadores en hierro” constituir una asociación y discutieron el reglamento de la Sociedad de Obreros Metalúrgicos, que estaría ubicada en el Centro de Sociedades Obreras10. Pronto comenzaron a apoyar a otros compañeros del oficio -enviaron 65 pesetas a los fundidores de Valencia, en huelga, en julio de 1902- o de otros oficios -así, apoyaron a los alpargateros de Elche- y se esforzaron por incorporar a la asociación a todos los compañeros relacionados con el oficio. Por fin, el 10 de enero de 1903 se constituyó “La Montadora”, sociedad de Obreros Metalúrgicos, que agrupó a todos los trabajadores del sector durante el primer cuarto del siglo XX11.

En 1903 surgió un primer conflicto en “Aznar Hermanos”, motivado por “la guerra que los jefes y encargados de talleres y secciones hacen a los obreros por el solo hecho de estar asociados“. Al parecer, algunos obreros se dieron de baja entonces en “La Montadora” ante esa presión y uno de ellos fue obligado a marcharse de Alicante por “esquirol”, pagándole la Sociedad Obrera el viaje. La empresa despidió a otro obrero y el 5 de junio de declaró la huelga en solidaridad con él: tras dos días de paro, Aznar aceptó las condiciones de los obreros y terminó el conflicto. “La Montadora” estaba entonces absolutamente controlada por los socialistas: Rafael Sierra y Verdes Montenegro intervinieron en el mitin que llevaron a cabo los metalúrgicos para conmemorar este triunfo12. Al propio tiempo, en las páginas de El Mundo Obrero, la Federación Nacional de Metalúrgicos, afecta a UGT, apoyaba a sus afiliados alicantinos y les advertía contra “elementos ácratas de Barcelona que tratan de formar otra Federación“.

Tras este primer conflicto, estalló poco después otro en “Aznar Hermanos”, en agosto del mismo año, que se solucionó prontamente a favor de los trabajadores que, con su huelga, consiguieron un 25% de aumento en las horas extraordinarias. Los patronos cerraron en un primer momento la empresa, dejando sin trabajo a cincuenta operarios, y contrataron después a otros trabajadores, pero al final se llegó a un acuerdo13. Las reivindicaciones eran más ambiciosas: reducir la jornada diaria a diez horas y “caso de tener que efectuar alguna hora extra, que le abone al 50% más de como veía abonándolas14.

A la vista del auge que iba tomando “La Montadora”, la empresa trató de impedirlo, lo que provocó una nueva huelga en octubre de 1903. Según el propio Gobernador Civil,

Los señores Aznar ofrecieron trabajo a un obrero que se encontraba en Linares, con la condición de que debía hacer caso omiso de sociedades de ninguna clase. Dicho trabajador aceptó el ofrecimiento, e ingresó en sus talleres. Poco tiempo después, por indicación de uno de los delegados de la Asociación, ingresaba en ésta. pero es el caso que el indicado delegado cesó en el cargo, y al dar cuenta a los patronos de los individuos asociados, señaló como a uno de tantos al obrero procedente de Linares. Los señores Aznar, no estando conformes con la conducta de éste, lo despidieron, ni sin antes ofrecerle toda clase de facilidades para que se pudiera trasladar a otro puesto, ya que en sus talleres no podía por haber faltado al compromiso pactado15.

Los obreros se reunieron y acordaron por unanimidad que se despidiera al ex-delegado, amenazando con la huelga. Pese al acuerdo, la huelga no fue unánime y el 16 de octubre entraron algunos a trabajar y, en compañía del hijo del señor Aznar se dirigieron al Gobierno Civil para denunciar que “desde hace días se venía ejerciendo coacción por parte de los restantes obreros“. Los huelguistas eran unos doscientos y el propietario “parece que no está dispuesto a ceder en lo que estima exigencias de los obreros“. Fuerzas de orden público y de la guardia civil vigilaban los talleres16. En el Centro de Sociedades Obreras, los metalúrgicos acordaron que los asociados “que en la actualidad trabajan en Alicante dejen una parte del jornal para ayudar a los huelguistas“, que insistían en que fueran expulsados dos obreros de los talleres y readmitidos otros dos. Por su parte, los dueños de la fábrica amenazaban con cerrar los talleres y a darse de baja en la contribución industrial “si sus operarios persisten en lo que ellos estiman exigencias17.

A finales de octubre pareció llegarse a un acuerdo y algunos obreros volvieron al trabajo, lo que envalentonó a la empresa, que trató de incluir en los acuerdos un punto que impedía la asociación de los obreros, al tiempo que se comprometían “asimismo a no asociarse con otros patronos“. La huelga se prolongó así hasta primeros de noviembre, en que se alcanzó un acuerdo considerado no demasiado satisfactorio por los obreros, pero que “al menos, preserva la Asociación“. Las bases eran las siguientes:

1. Conceder, en relación con la jornada de trabajo y el plus en las horas extra, un término medio en relación con los principales talleres de España (Altos Hornos de Vizcaya, Gómez, de Valencia, etc).

2. Admitir sin condiciones a todos los huelguistas.

3. Tanto unos como otros avisarán con ocho días de anticipación el despido o abandono del trabajo18.

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El resultado de esta huelga, pues, era bastante perjudicial para los obreros, al permitir el despido con un aviso previo, pero tampoco la empresa había conseguido su propósito de desmontar la sociedad obrera, que celebró con un mitin, en enero de 1904, el primer aniversario de su creación19. Ésta, con todo, quedó bastante quebrantada y los capataces continuaron, al parecer, su presión sobre los obreros asociados: tenemos testimonios de ello en la prensa en 1904 y 191120. En esta última fase, “La Montadora”, integrada entonces por unos cien afiliados, reconocía que atravesaba por una mala situación y a través de la prensa afín hacía llamamientos a los no asociados para que se integrasen en el sindicato que ya no estaba controlado por los socialistas, sino por los sindicalistas21: por ello, esta Sociedad Obrera tomó parte en la campaña para excluir a la Agrupación Socialista de la futura Casa del Pueblo22. Y al ser declarara ilegal la naciente CNT, La Montadora fue declarada ilegal, “en virtud del mandato del Juzgado de Instrucción de Barcelona23, clausura que no sería levantada hasta julio de 191224.

Pese a todos esto, lo cierto es que “La Montadora” comenzaba a resurgir y reorganizarse: en octubre asistieron 180 asociados a una conferencia celebrada en el Centro de Sociedades Obreras de la Avenida de Zorrilla para escuchar a un compañero, Rafael Grau, hablar sobre las ventajas de la asociación25. La empresa reaccionó y en noviembre de 1912 despidió con un pretexto -según los obreros- a Arturo Vidal, que acababa de ser nombrado presidente de “La Montadora”. En un mitin se protestó por ello y se fijó un jornal de 25 pesetas semanales a Vidal hasta que se lograse solucionar el problema. Formalmente, sin embargo, la casa “Tomás Aznar e Hijo” aceptaba a la sociedad obrera, como otras empresas metalúrgicas26. El despido de otros varios obreros que se habían significado por su esfuerzos en pro de la sindicación provocó una nueva huelga en la empresa en diciembre de 1912: así, fueron despedidos Rafael Grau, por dar una conferencia en el Centro de Sociedades Obreras animando a los obreros a ingresar en “La Montadora”27; Francisco Poveda por discutir con otro obrero, no asociado, que no fue despedido; y Miguel Lorente, que ya había sido despedido en otra ocasión. Los obreros consideraron que se trataba de un ataque directo para impedir la reorganización de la sociedad28.

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Los patronos aseguraban haber obrado correctamente y no estar dispuestos a aguantar órdenes de nadie29. Intervino el Gobernador Civil y los metalúrgicos fueron socorridos por donativos procedentes de Alicante y varias localidades de la provincia. Las Sociedades Obreras Marítimas prometieron no descargar mercancías para Aznar, y otras -“La Legalidad”, de Oficios Varios, y la Sociedad de Carreteros, de claro predominio anarcosindicalista- amenazaron con una huelga general si no se solucionaba el conflicto. En un mitin en que intervino Arturo Vidal, un representante de los metalúrgicos alcoyanos y los conocidos sindicalistas Juan Gomis -panadero, de “La Luz del Día”- y Carlos Botella -que había estado presente en la fundación de la CNT y que calificó a los señores Aznar de “negreros”-, “todos (los oradores) se mostraron partidarios de ir a la huelga general si fuese preciso30. En un mitin posterior, al que asistieron 400 obreros, afirmaron haber ido a la huelga por los abusos de Aznar y de su capataz, el señor Lucio, y negaban haberse dejado arrastrar “por elementos extraños“, como se decía31.

En enero de 1913 los metalúrgicos seguían recibiendo apoyo des de otros lugares de España y muchos de los que estaban en huelga acudieron a trabajar en la carga y de buques32. Después, dieron un plazo de tres días a Aznar para que resolviera el conflicto, bajo la amenaza de la huelga general, primero del ramo, y después de todos los oficios33, y comunicaron estos acuerdos, tomados en una asamblea, al Gobernador Civil34. Los patronos accedieron a negociar, pero se mantuvieron en su postura de despedir a los tres obreros a los que consideraban iniciadores del conflicto. Por su parte, los trabajadores proponían las siguientes condiciones:

1. Reconocimiento por los patronos de “La Montadora”.

2. Admisión de los tres despedidos.

3. Que no haya más despidos por causas injustificadas. Si faltase trabajo para todos, que se repartiesen las horas de trabajo.

4. Que se indemnice a los obreros por el jornal perdido en estos días de huelga, pues los culpables han sido los patronos35.

Aunque la prensa dio por solucionada la huelga el 22 de enero36, no fue así Intervinieron entonces el Gobernador Civil, dos representantes nombrados por Aznar -Federico Clemente y Juan Rubert- y los delegados obreros del oficio37, pero sus amenazas de huelga general en todos los oficios -que fueron mal acogidas por la prensa, salvo alguna excepción38– no se llevaron a cabo, probablemente por diferencias de táctica de algunas de las sociedades obreras controladas por los socialistas39 o por falta de conciencia de clase en el resto de asociaciones obreras. De todos modos, se preparó la documentación para presentar ante el Gobierno Civil la comunicación de huelga general, apoyada por trece sociedades obreras: Canteros, Carpinteros, Panaderos, Pintores, trabajadores del Puerto de La Terrestre y La Paz, Litógrafos, Zapateros, Torneros, Aserradores Mecánicos, obreros de Fábricas y Almacenes, y Oficios Varios, además de “La Montadora”40, que sumaban cerca de mil quinientos obreros. Comenzaron entonces las concesiones por ambas partes. La empresa aceptó la re-admisión de los tres despedidos, pero no admitió la intervención de “La Montadora” en el despido o admisión de trabajadores. Una y otra parte publicaron manifiestos exponiendo sus puntos de vista41 y a primeros de febrero se llegó a un acuerdo con las siguientes bases:

“1. Se vuelve al trabajo tras la huelga que comenzó el 13 de diciembre.

2. Son admitidos los obreros Poveda, Lorente y Grau.

3. La aminoración de trabajo no causará despidos”.

Se firmó el acta de acuerdo en presencia del Gobernador Civil -cuya intervención causa una cierta extrañeza, ya que la huelga –que había durado cincuenta días- estaba impulsada por trabajadores sindicalistas, poco propicios a la participación de intermediarios en los conflictos sociales- y se solucionó la huelga, tras una asamblea de los trabajadores en que se aceptaron esas bases y en la que Carlos Botella pidió a los compañeros asociados que, al volver a los talleres, “no guarden ningún rencor a los no asociados, antes el contrario, los consideren como hermanos42. La actitud firme de “La Montadora” evitó, pues, el despido de estos dirigentes y poco después, consiguió, también mediante una huelga, ésta de escasa duración, la readmisión de otro compañero asociado, despedido de la fundición de Fernando Muñiz, en Benalúa43.

Al comenzar 1914, “La Montadora” era una de las sociedades más activas del proletariado alicantino. Estaban instalados en el centro de Sociedades Obreras, controlado por los anarcosindicalistas, y muy enfrentados con la Sociedad de Aserradores Mecánicos, domiciliada en la Casa del pueblo y cercana, por tanto, a los socialistas. Este enfrentamiento entre ambas tendencias se evidenció en una huelga declarada a finales de 1913 en los Talleres de Gosálbez y de la cual se retiraron, al parecer, los miembros de la Sociedad de Aserradores Mecánicos: según los oradores de un mitin de controversia -al que no asistieron los adversarios- se habían retirado “por ideas políticas” y por ello había que considerarles como “traidores a la causa del trabajo44.

Ese mismo enfrentamiento entre sindicalistas y socialistas se puso de manifiesto en el primer Congreso Nacional Metalúrgico de España que, organizado por “La Montadora”, se llevó a cabo en Alicante a fines de junio de 1914.La opinión mayoritaria de los organismos representados -de Sevilla, Barcelona, Gijón, Córdoba, Zaragoza, etc- era que la existente “Federación Nacional de Metalúrgicos”, con sede central en Madrid, no cumplía sus objetivos por estar controlada por la UGT y tener tendencias “notoriamente políticas“. Se le acusaba del fracaso de la huelga de Bilbao y los representantes de Cataluña llegaron a amenazar con disolverse antes que ingresar en esa Federación. Se creó así, por diecisiete votos contra cuatro, la “Confederación Nacional de Obreros Metalúrgicos”, de clara orientación anarcosindicalista. Se acordó asimismo que el Comité Nacional residiera en Alicante durante un año y que se publicase un boletín mensual que, en efecto, apareció en octubre en Alicante con el título de El Metalúrgico45. No cabe duda, por el numero y calidad de las sociedades representadas en este Congreso, de que la naciente corriente confederal asestó en esta ocasión un duro golpe a la UGT. Acción Socialista acusaba a los que llamaba “neosindicalistas” de dividir a la clase trabajadora46.

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NOTAS:

1En 1890, según Figueras Pacheco; en 1893, según Vicente Ramos; en 1891, según Diario de Alicante, 31-III-1915.

2Diario de Alicante, 31-III-1915. Tal vez la fundición de Rodes fuese también de origen alcoyano, en concreto de la empresa “El Vulcano Industrial”.

3F. Figueras Pacheco, Geografía de la provincia de Alicante.

4Rafael Altamira, Derecho consuetudinario y economía popular en la provincia de Alicante, pág. 54

5Boletín Oficial de la Provincia, 29-I-1912.

6La Unión Democrática, 6-IV-1900. La sociedad se llamaba ”La Protección”, y fue “creada con el objeto de auxiliar a los operarios de dichos talleres”.

7La Federación, 24-IV-1900.

8El señor Lucio trataba los obreros “como si fuese un cabo de vara de los presidios de África(El Mundo Obrero, 30-VI-1901). Se aseguraba después (El Mundo Obrero, 1 y 8-VI-1902) que ese mismo encargad amenazaba con el despido a quienes leían el periódico societario, extremo negado por el citado encargado.

9¡Rasgad de una vez para siempre la apatía de que estáis poseídos y formar la Sociedad de Resistencia, único baluarte donde podéis defenderos de vuestros opresores!” (El Mundo Obrero, 14-VII-1901). Otro llamamiento, dirigido a los fundidores y ajustadores, en mayo de 1902.

10El Mundo Obrero, 4 y 11-I-1902.

11El Mundo Obrero, 1-II-1903. En 1903 aparecía como Sociedad de Socorros Mutuos y en 1955 ya como Sociedad para la defensa de intereses (Boletín Oficial de la Provincia, 29-I-1912).

12El Mundo Obrero, 14 y 12-VI-1903.

13El Noticiero, 19, 22, 28 y 29-VIII-1903.

14El Mundo Obrero, 23 y 30-VIII-1903. El semanario socialista criticaba mucho a los capataces, uno de los cuales “alardea de socialista” y otro fue tesorero de una sociedad obrera en Alcoi, pero que en esos momentos no eran más que “lacayos del capital“.

15La Opinión, 17-X-1903.

16La Correspondencia Alicantina, 16-X-1903, y El Demócrata, 17 y 18-X-1903.

17La Opinión, 20-X-1903, y El Demócrata, 20 y 23-X-1903.

18El Mundo Obrero, 1 y 8-XI-1903, La Correspondencia Alicantina, 21, 28 y 31-X-1903, La Opinión, 22, 23 y 30-X-1903, El Demócrata, 29-X-1903, y El Correo, 30-X-1903.

19En ese mitin intervino el destacado dirigente socialista José Verdes Montenegro (El Mundo Obrero, 14-I-1904).

20El Mundo Obrero, 14-II y 4-IX-1904, criticaba a los encargados que “así obran con los hombres que se mantienen firmes en la asociación“; El Pueblo Republicano, 2-III-1911, hace un llamamiento “a las ideas democráticas del ingeniero señor Badías” para que contenga esas actitudes de sus subordinados. Más, adelante, en abril y junio, El Pueblo Republicano insistió en el derecho de los obreros a sindicarse.

21El Centro de Sociedades Obreras se negó a acudir a la Fiesta del Árbol porque Aznar, que firmaba la convocatoria, negaba el derecho de asociación a sus trabajadores (El Pueblo Republicano, 17-III-1911). Por otro lado, “Un metalúrgico” incitaba a sindicarse en ese mismo periódico, en unos artículos titulados “De la lucha entre el capital y el trabajo” (El Pueblo Republicano, 9 y 17-VI-1911).

22Heraldo de Alicante, 14-X-1911

23La Voz de Alicante, 17-XI-1911.

24Diario de Alicante, 8-VII-1912.

25Periódico para todos, 28-X-1912.

26Periódico para Todos, 7 y 9-XI-1912.

27Diario de Alicante, 26-X-1912.

28Periódico para Todos, 14-XII-1912. Este periódico publicó el día 15 una hoja de la Sociedad Obrera explicando estos hechos que habían motivado la huelga. Y en un artículo -“A mis compañeros en huelga”, de Enrique Maiquez-, publicado el día 20, apoyaban incondicionalmente a los huelguistas. Otro artículo similar, “A los metalúrgicos”, de A. Mingot, en Periódico para Todos, 31-XII-1912. Véanse también, sobre el inicio de esta huelga, El Batallador y La Correspondencia de Alicante, 16-XII-1912.

29Diario de Alicante, 18-XII-1912.

30Periódico para Todos, El Noticiero y El Batallador, 23-XII-1912, y La Unión Democrática, 24-XII-1912.

31Periódico para Todos, El Noticiero y El Popular, 30-XII-1912.

32El Noticiero, 8-I-1913, y El Batallador, 9-I-1913.

33Diario de Alicante y El Batallador, 11-I-1913.

34El Batallador y El Noticiero, 13-I-1913.

35El Batallador, 15-I-1913, y Diario de Alicante, 16-I-1913.

36El Noticiero, El Luchador y El Popular, 22-I-1913, El Graduador, 24-I-1913.

37Los huelguistas de Aznar eran unos doscientos y llegaban así a los quinientos, con los compañeros que trabajaban en las empresa de Jover, Muñiz, Rodes, Daniel y Seguí, etc (La Unión Democrática, 29-I-913). Críticas a Federico Clemente, en El Luchador, 23-I1913.

38“El paro general para mañana: llamamiento al buen sentido”, en Diario de Alicante, 27-I-1913; la huelga general perjudicaría a la clase obrera, pues la solución a estos problemas reside en “la harmonía del capital y el trabajo” (La Unión Democrática, 17 y 28-I-1913). La excepción fue Periódico para Todos, que apoyaba a los trabajadores (“A los metalúrgicos en huelga”, 10-I-1913, y “Luchas entre capital y trabajo”, 20-I-1913). Los preparativos para la huelga general, en El Batallador, 17-I-1913, El Noticiero, 27-I-1913, Diario de Alicante, 29-I-1913, y El Popular, 31-I-1913.

39Así la Sociedad de Tipógrafos, que presidía Rafael Fenollar y a la que pertenecía Rafael Millá, votó primero la huelga general para volverse atrás pronto (Periódico para Todos, 16-I-1913).

40La Voz de Alicante, 28-I-1913, y La Unión Democrática, 2-II-1913.

41El punto de vista de los patronos, en El Popular, 29-I-1913, Eco de Levante y La Unión Democrática, 30-I-1913, y El Graduador, 31-I-1913, y el de los obreros, en Periódico para Todos, 31-I-1913, y La Unión Democrática, 2-II-1913. Diario de Alicante publicó los manifiestos de patronos y obreros los días 28, 29 y 31-I-1913 y 2-II-1913. Este último periódico aseguraba, ante las reacciones ante sus informaciones, que trataban de mantenerse neutrales, sin adular a los obreros, pero sin negar la justicia de sus pretensiones.

42El Luchador, La Voz de Alicante., El Batallador y El Noticiero, 3-II-1913, El Graduador, La Unión Democrática, Periódico para Todos y El Correo, 4-II-1913..

43Diario de Alicante, 3-IX-1913. Antes hubo una pequeña huelga de metalúrgicos en Fourcade y Provot (Diario de Alicante, 30-VII-1913).

44Diario de Alicante, 15 y 20-I-1914. Colaboró también “La Montadora” en las campañas contra la carestía de las subsistencias iniciadas por los periódicos Alicante Obrero y Periódico para Todos.

45Periódico para Todos, 2-X-1914.

46Acción Socialista, 11-VII-1914.

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