Metalúrgicos [III]: Renacer SINDICAL de 1919

METAL huelga“La Montadora” quedó muy quebrantada por esta huelga y prácticamente hasta el conflictivo año de 1919 no levantó cabeza como sociedad de resistencia. Tenemos, en el intervalo entre 1915 y 1919, algunas pequeñas noticias que indican una vida societaria lánguida y una absoluta ausencia de combatividad: así, la participación -poco después del final de la huelga de Aznar- en un Congreso Nacional de Metalúrgicos celebrado en Valencia1; un cierto desasosiego ante la reducción de trabajo, en noviembre de 1917, que en ningún momentos haría pensar a los trabajadores en la huelga, pues “sería en estos momentos críticos injusta e inoportuna2; algún llamamiento a la asociación -lo que indicaría que sus efectivos estaban muy reducidos- en 19183; la participación con las demás sociedades obreras de la Casa del Pueblo en la manifestación del Primero de Mayo de 1918; la utilización de cauces como la Junta local de Subsistencias para lograr algunas mejoras4; y la celebración de alguna velada benéfica en favor de compañeros afligidos por alguna desgracia5.

En 1919 y presionados por la carestía de la vida, los metalúrgicos pidieron en el mes de febrero un aumento de una peseta por jornal y la jornada de ocho horas, peticiones que hasta la prensa de tendencia conservadora consideraba sensatas y razonables6. Según la prensa, los patronos accedieron a esas peticiones, pero la noticia no debe de ser cierta pues poco después y por los mismos motivos, siguieron las peticiones obreras: a raíz de la huelga general de marzo de 1919, los metalúrgicos continuaron en paro junto a otros oficios -marmolistas, ebanistas, carreteros- lo que demostraría una cierta revitalización del sindicato.

El 23 de abril de 1919 estalló un nuevo conflicto en los Talleres Aznar, donde los patronos, intransigentes, se negaron a parlamentar con los obreros y sólo prometieron aplicar la jornada de ocho horas en octubre7. La Junta Directiva de “La Montadora” publicó un largo manifiesto a la opinión pública para explicar las causas del conflicto: el 23 de abril pidieron la jornada de ocho horas y un aumento proporcional de los salarios, 1 pesetas para los salarios de 2 pesetas en adelante, 50 céntimos para los salarios inferiores a 2 pesetas. Apoyaban la primera petición sobre la jornada laboral en la legislación vigente y en “multitud de razones de orden científico y económica“, ya que “un cuerpo mal alimentado no puede trabajar más de ocho horas sin graves quebrantos pata la salud” y, además, “un obrero produce más y mejor en una jornada corta que en una larga“. En cuanto a los salarios, afirmaban que no habían subido durante los cuatro años de la guerra europea, cuando las subsistencias habían experimentado alzas del 100%% o más. Relataban después las negociaciones con los patronos y comparaban sus condiciones laborales con las de los obreros de otras localidades, para terminar acusando a sus patronos de tratar de destruir la organización obrera, que se había recuperado algo. Terminaba la nota de esta manera:

Ciudadanos. Vosotros que estáis libres de todo prejuicio, tenéis el corazón sano y el juicio imparcial, juzgad nuestra actitud y la de los patronos; a vosotros, como jueces supremos, nos entregamos en la seguridad de que vuestro fallo nos será favorable, porque así lo exige la justicia y la razón de nuestra causa”8.

La huelga de metalúrgicos se unió a otras promovidas por los anarcosindicalistas, se utilizó mucho el apoyo mutuo entre obreros de distintos oficios e incluso los patronos de carpinteros y albañiles mediaron con los patronos metalúrgicos para que cediesen, pues ése era el único oficio en que no se había llegado a un acuerdo y los demás estaban en huelga por solidaridad con ellos. Los patronos aceptaban la jornada de ocho horas, pero no el aumento, alegando que “en plazo relativamente corto han atendido esta petición varias veces9.Los obreros también boicotearon algunos establecimientos -como el taller de Bañó y Blanes, a cuyos obreros les abonaba el salario la sociedad obrera-10, pero no tenemos noticias de cómo se resolvió el conflicto inicial en los Talleres de Aznar. La situación era entonces muy confusa, la censura de prensa bastante fuerte y los acontecimientos se sucedían con tal rapidez que muchos de ellos eran olvidados en las páginas de los periódicos a la vista de nuevos acontecimientos11.”La Montadora” tenía entonces unos doscientos afiliados, menos que en su época de esplendor, pero todavía bastantes12. En la segunda mitad de 1919, los metalúrgicos desarrollaron gran actividad, con constantes asambleas en la Casa del Pueblo, en las que se habló de la declaración de boycot a algún taller, la petición de aumento del salario en un 15% y el ingreso en el Sindicato Único propiciado por la CNT13.

metalúrgicos_01.pngLos metalúrgicos estaban encuadrados en el Sindicato Único, en el que ingresaron en noviembre de 191914, y participaron en los conflictos que estallaron en la ciudad en 1920 y de los que estamos bastante mal informados. El 7 de junio de ese año el Sindicato Único de Alicante lanzó un paro para exigir la libertad de los presos políticos y sociales, así como el restablecimiento de las garantías constitucionales: entre los participantes estaban los metalúrgicos15. Ese paro, según la prensa conservadora16, no tuvo mucho éxito; las autoridades tomaron diversas precauciones, entre ellas la custodia por retenes de tropas de infantería de los lugares más importantes de la ciudad. Por después se produjo un paro en el puerto por divergencias entre los obreros del Sindicato Único y los esquiroles del Sindicato Católico, paro que contó con la solidaridad de otros oficios, entre ellos los metalúrgicos17, que volvieron al trabajo el día 15 para ponerse de nuevo en huelga el día 19, por motivos propios: básicamente, pedían un aumento salarial. La huelga de prolongó bastante tiempo, mostrando los patronos su habitual intransigencia a la hora de negociar: pedían los obreros un aumento de una peseta en el jornal en ese momento, y de otra al cabo de tres meses, mientras que los patronos ofrecían sólo 50 céntimos y alegaban que ya les habían aumentado el jornal varias veces en ese mismo año; otras bases se referían al trabajo de los aprendices, el pago de las horas extraordinarias, los jornales a devengar en caso de enfermedad o accidente de trabajo, etc18. Según la prensa conservadora, era una huelga que no contaba con apoyo ni ambiente entre la población, puro capricho de los dirigentes del sindicato19.

Sin embargo, parece que entre los patronos metalúrgicos hubo algunas diferencias a la hora de enfocar el conflicto y los pequeños patronos cedieron, en tanto se mostraban intransigentes los grandes20. Así, en una asamblea de los obreros del ramo celebrada en la Casa del Pueblo, en julio, se leyeron cartas de patronos como Vicente Sala, Ricardo Colomer, César Casamotei, Antonio Alcaraz y otros aceptando pagar el aumento y pidiendo obreros para trabajar: los asambleístas acordaron que fuesen a trabajar los mismos obreros que trabajaban antes en esos talleres y que esos obreros pagasen una cuota extraordinaria para ayudar a sus compañeros que todavía seguían en huelga21. Por su parte, los Aserradores y Afiladores Mecánicas acordaron apoyar a los metalúrgicos en huelga y solicitaron a su vez un aumento de dos pesetas en el jornal22. La huelga terminó, tras casi dos meses de duración, el siete de agosto, tras algunas gestiones del Gobernador Civil, Dupuy de Lome. Las bases, que desconocemos, se firmaron en la Cámara de Comercio y los obreros regresaron al trabajo el día nueve de agosto23.

metal3De nuevo debió quedar muy quebrantada la organización de los metalúrgicos alicantinos, que no dio señales de vida a lo largo del año 1921. En septiembre de 1922 estalló el último conflicto de este ramo: el origen estuvo en el Taller de Daniel y Seguí y Cía, donde fueron despedidos algunos obreros con la excusa de que había que hacer unas obras urgentes en el taller, ante el peligro de accidente; pero, a continuación, fueron admitidos otros cuatro obrero, que trabajaban a destajo. Ante esto, que se consideró un mal ejemplo para otros talleres, se acordó el boycot a esos patronos, lo que provocó nuevos despidos y la huelga de metalúrgicos24. En este conflicto se produjo algún incidente al principio, al entrar uno de los huelguistas a recoger su herramienta y enfrentarse con los que seguían trabajando -once de un total de cuarenta obreros-25. El 8 de octubre la huelga pasó a ser general en el oficio, en apoyo de esos compañeros del taller de Daniel y Seguí26, aunque se abrían perspectivas de negociación. Únicamente entraron al trabajo los obreros del Taller de Vicente Guillén y Compañía, además de los encargados y algún obrero disconforme con la huelga, en otros establecimientos27. El 10 de octubre la “Comisión de la Sección de Metalúrgicos de Alicante” lanzó una hoja recomendando a sus asociados “resistencia y entusiasmo“.

Los patronos acudieron a contratar obreros procedentes de otros lugares: así, en Daniel y Seguí entraron a trabajar seis procedentes de Cartagena28 y en algún otro taller, trabajadores del Sindicato Libre29. Hubo un incidente en las cercanías de los Talleres Aznar y la Guardia Civil vigilaba a los “grupos amenazantes30. A primeros de noviembre, los metalúrgicos anunciaron que aceptarían volver al trabajo si los despedidos de Daniel y Seguí eran admitidos en otros talleres, pero los patronos mantuvieron su postura no negociadora. El día 4 de noviembre, y a pesar de la oposición de una minoría, una asamblea del oficio acordó regresar al trabajo prácticamente sin condiciones: reconocían su derrota y aceptaban las propuestas de los patronos31. A mediados de mes una nueva asamblea -a la que acudieron unos 150 metalúrgicos- decidió nombrar una comisión de un obrero por taller que visitaría a los patronos para saber cuántos y quiénes podían regresar al trabajo en cada taller, “con el fin de evitar a los que no hayan de ser admitidos el bochorno de una despedida directa32. La derrota de los obreros fue, pues, absoluta.

En cambio, los patronos se encontraban más fuertes que nunca. A primeros de 1923, la Asociación Patronal de Industrias Metalúrgicas celebró un banquete de confraternidad entre sus asociados al que asistieron, entre otros, representantes de los talleres de Roselló y Cia, José Seguí, Carlos Daniel, Luis Badías y sus hijos Luis y Antonio: hicieron unos donativos para el Asilo y la Casa de Beneficencia33.

En conclusión, podemos decir que los metalúrgicos alicantinos constituyen un ejemplo bastante típico de la manera de luchar y de organizarse de la clase trabajadora alicantina. Tras el esfuerzo organizativo de los socialistas, pasó la sociedad obrera a ser controlada por los anarcosindicalistas y, coincidiendo con la coyuntura de la guerra europea, se lanzó a una lucha directa con la patronal, especialmente con los Talleres Aznar. La intransigencia de éstos quebrantó la organización, que resurgió en 1919, en un momento de claro auge del sindicalismo. La represión de que fueron objeto los anarcosindicalistas y la mala situación de las empresas en torno a los años veinte empujaron a “La Montadora” a una serie de conflictos claramente defensivos -para intentar mantener un determinado nivel de vida- en los que llevaban todas las de perder. A primeros de 1923, la resistencia obrera había dejado de existir, en éste como en tantos otros oficios de la ciudad de Alicante.

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NOTAS:

1Alicante Obrero, 26-VI-1915.

2Diario de Alicante y El Correo, 27-XI-1917. El último diario aseguraba que los patronos propusieron que se alternasen los obreros por quincenas para trabajar todos.

3El Luchador, 26-III-1918. Según El Socialista, 21-VIII-1918, por esas fechas se había vuelto a constituir “La Montadora”.

4En agosto de 1918 los patronos concedieron, por ese conducto, un aumento del 10% en los jornales.

5Por ejemplo, representación de “Tierra baja”, en la Casa del Pueblo (Diario de Alicante, 3-XII-1918).

6El Tiempo, 27-II-1919, y La Región, 22-II-1919.

7El Luchador, 8-V-1919.

8El Luchador, 12-V-1919. Algunos párrafos de esta comunicado fueron suprimidos por la censura.

9El Día, 9-V-1919.

10La Región, 9-V-1919, que habla de que muchos obreros habían marchado a Madrid y Barcelona a buscar trabajo.

11Datos dispersos sobre la huelga en La Región, 15, 27 y 28-V-1919, El Día, 14 y 15-V-19819, Diario de Alicante, 30-V-1919.

12Periódico para Todos, 12-VII-1919.

13La Región, 29-VIII y 17-X-1919, El Día, 19-IX y 6 y 17-X-1919, El Correo y El Socialista, 7-X-1919.

14La Región, 18-XI-1919.

15La Unión Democrática, 9-VI-1920.

16El Tiempo, 8-VI-1920, y El Día, 10-VI-1920.

17El Día, 15-VI-1920.

18La Unión Democrática, 10-VII-1920, y El Tiempo, 24-VII-1920.

19El Tiempo, 13-VII-1920.

20La Montadora llegó a regalar un pergamino a un patrono por su comportamiento durante la huelga (La Región, 12-VII-1919).

21La Unión Democrática, 13-VII-1920.

22La Unión Democrática, 17-VII-1920.

23El Tiempo, 8-VIII-1920, y El Día, 9-VIII-1920.

24El Luchador, 13-X-1922, publicó una hoja explicativa de los metalúrgicos, tras haber sido prohibida su difusión antes por el Gobernador Civil.

25El Tiempo, 25-IX-1922.

26El Tiempo, 10-X-1922.

27El Luchador, 10-X-1922.

28Periódico para Todos, 18-X-1922.

29El Día, 10-X-1922.

30El Día, 8-XI-1922.

31El Tiempo, 7-XI-1922.

32El Tiempo, 16-XI-º1922.

33El Día, 22-I-1923.

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