Vela [X]: El OTRO VELA

Si has leído en algún sitio que Fernando García Vela, más allá de su conocida labor como cronista y ensayista, había tomado parte en las luchas sociales de su tiempo, debes saber que el responsable de tal plancha soy yo mismo.

Asumiendo la responsabilidad sobre las consecuencias que puedan derivarse, y tras haberme puesto en contacto con aquellos que se hicieron eco de mi trabajo o expusieron sus dudas al respecto, para informarles de nuevos datos que dan un vuelco a la investigación, creo que lo correcto es explicar aquí, brevemente, como se llegó a tal error.

Tiempo atrás se inició este trabajo de investigación que se proponía abierto y experimental, en torno a un activista sindical de nombre Fernando Vela que se presentaba como uno de esos monstruos del movimiento obrero español de quien la historia guarda su trayectoria, como queriendo dificultar su localización, descuartizada y desperdigada no tanto en los archivos oficiales, como en la infinidad de periódicos obreros en los que dejó rastros de su paso, bajo alguno de sus seudónimos habituales, Francisco Ferrer y Acracio Progreso.

Dicen que en los mayores errores están las verdades más importantes, y ante un personaje tan polifacético y complejo cometí el gran error de no escuchar con atención a los que, además de facilitarme con gran generosidad la información de la que disponían -por ejemplo Miguel Iñiguez-, me señalaron la inconsistencia de la argumentación y su debilidad metodológica.

Sin embargo, a pesar del gran error cometido, creo que en cierta medida la amplia labor de documentación ha sido útil para llegar a una conclusión positiva y fiable sobre la identidad de Fernando Vela Alegre, y poder descartar, por fin, que Fernando García y Alonso de Caso, más allá de su conocida labor como cronista y ensayista, o incluso de conspirador de salón, hubiese tomado parte en las luchas sociales de su tiempo en defensa de los desheredados.

Si algo me frena a dedicarme en adelante a la horticultura, es que considero que se actuó de forma honesta durante todo el proceso, ya que se exponían de forma separada los datos del valenciano Vela y, en un relato paralelo, los que le acercaban al Otro Vela.

A la suma de evidencias mal interpretadas se unieron muchas coincidencias, demasiadas para no incidir en ellas; la edad, la profesión, el ser huérfanos de padre, refractarios al ejército, con una afición común a las artes escénicas y al cine, al rechazo a puestos de responsabilidad o a firmar en primera persona sus escritos, el gusto por el uso de seudónimos; e incluso parece que no he sido el único que algún momento pensara que eran la misma persona, a tenor de lo que leemos en la prensa de octubre de 1936 sobre la famosa comisión republicana rumbo a París que encabezaba Eduardo Ortega y Gasset…

Pues bien! Si Fernando García Vela no ha salido en esa comisión ¿Donde está? ¿Está en Madrid? Lo decimos para que se le busque y se le de su merecido por la Comisión de Control del Ministerio de Hacienda, despojándole de su pingüe destino en el Ministerio de Hacienda y por las milicias de retaguardia a las cuales encomendamos la captura de este presidiable”1

00_FVela_diputadsSesionsalonPlenosAytoValencia_01-12-1936

Si oscura fue la trayectoria del asturiano Vela durante la guerra, nada sabemos, lo que se dice nada, de que fue de Fernando García Vela antes de asentarse en Gijón en 1913/14, lo que sin duda favoreció el error de pensar que pudo haberse metido en lios y que la ausencia de datos familiares sobre Fernando Vela Alegre en Valencia, se debía a que era un seudónimo más.

Todo estos errores cometidos, tuvieron como guinda la inaccesibilidad a la prensa valenciana del periodo republicano, que determinó que no se encontrara la primera prueba gráfica que evidenciaba que eran dos personas distintas, hasta que fue digitalizado el periódico El Pueblo a finales de 2016 en la plataforma digital de la BNE.

Una vez asumida la responsabilidad correspondiente, me permito saldar cuentas con el otro Vela, presentando a continuación la parte de la investigación que, en la opinión de quien esto escribe, sigue siendo válida para entender al otro Vela, al ensayista y periodista asturiano afincado en Madrid; concretamente la que nos remite a su biografía anterior a 1914, e incluso antes de que naciera.

Fernando Vela había nacido en Oviedo en 1888 y según su partida de nacimiento se llamaba en realidad Fernando Evaristo García y Alonso de Caso, nombre que oficialmente, modificó pocos años antes de su muerte para adoptar el de Fernando García-Vela.

La pesquisa sobre su padre no aporta mucha información, ya que de José García Vela [Cangas de Onís, 1857 / Oviedo, 02-05-1896], tan solo se sabe que se matriculó en la facultad de medicina de Madrid en 1877, por donde aun andaba en los primeros 80 inscrito en la facultad de farmacia, que luego estuvo pensionado un tiempo en el Instituto Pasteur de París y que, ilustrado y desprendido, regresó a Asturias, desarrolló su labor científica en diversas instituciones y ejerció hasta su prematura muerte en la Beneficencia provincial de Oviedo, ubicado cerca de su casa del nº 32 de la calle Uría2.

La falta de datos adicionales, nos lleva a remitirnos a Manuel Santos Guerra García [1802-1856], familiar de los Garcia-Vela asturianos y emigrante a la capital del estado en las primeras décadas del siglo XIX3.

El caso es que Manuel fue doctor en medicina y cirugía desde 1830, y llegó a convertirse desde su cargo de número de los Hospitales Generales de Madrid, en prestigioso cirujano oftalmólogo, inventor quirúrgico e incipiente librepensador homeópata, vinculado además a diversas instituciones científicas, entre otras la Sociedad Médica General de Socorros Mutuos de Madrid, en cuyo boletín es nombrado repetidamente y a veces, sostenía frecuentes polémicas médico-periodísticas, mostrándose como hombre de fuerte carácter4.

Dado que se señala al padre de Fernando García-Vela, médico, ..como no pocos de sus familiares, resulta pertinente aportar datos sobre otro galeno liberal, nacido en Zaragoza, Mariano Vela Aguirre [1801-1870], vicepresidente de la Sociedad Médica de Madrid, en los años en que lo era Manuel, llegando a cesar ambos de sus respectivos cargos el 30 de junio de 18435.

Aunque la referencia es inicialmente exigua, los datos que sobre Mariano se han recopilado, son algo más que sugerentes, dando cuerpo a la conexión madrileña de los Vela, impregnada de liberalismo ilustrado.

Destacando ciertos aspectos significativos de su biografía, y tras un periodo como ayudante del cuerpo de sanidad militar en el hospital general de Cádiz como parte de su servicio militar, le encontramos recién doctorado en anatomía comparada [1823], circunstancias similares a las vividas por Manuel.

Posteriormente aparece vinculado desde 1826 a la recién creada Dirección general de Minas, con el cargo de ingeniero del cuerpo de inspecciones en los enclaves mineros de Berja, Linares o Almadén, pasando del cargo de oficial a ingeniero.

El hombre que hasta nosotros llega es como ese mineral recién extraído de los veneros de la tierra y que después de una fusión se despoja de impurezas y cristaliza con arreglo a leyes fijas e inmutables que para los masones, son las de libertad, de igualdad que no es solo la simpatía que nace de la participación de una ideal común, sino de una fraternidad tan firme y tan duradera como la de la Sangre.”6

Su etapa en el sur peninsular como médico, militar e ingeniero le acercan al daguerrotipo saintsimoniano, que se confirma ya en la capital, en su faceta de profesor-médico del Hospital del Buen Suceso desde 1831, o como defensor y difusor del higienismo social en prensa y/o publicaciones especializadas, siempre vinculado a organizaciones emergentes en la órbita liberal-progresista7.

A su currículo de ingeniero civil, se le añaden connotaciones utópicas propias del liberalismo más exaltado, como fue participación en la guerra civil contra los carlistas, o su implicación directa en la Junta Revolucionaria de Gobierno de Madrid de septiembre de 1840, que le supone un salto cualitativo en su carrera profesional, pero también en su labor científica8.

Estamos, por tanto, delante de un pionero científico, que si por algo destacó, fue por su dedicación separada al estudio y a la difusión de las ciencias naturales, vinculado entre otras instituciones a la Real Academia de Ciencias, pero sobre todo manifestándose como destacadísimo investigador y traductor científico a partir de 18429.

Merece una especial mención sus traducciones, en esta labor de popularización de los conocimientos científicos emergentes, entre otras la obra del eminente naturalista y fisiólogo alemán Johanes Müller, al que debió conocer, al menos durante los trabajos de traducción de uno de sus libros, editado en 1847.

..Muller, distinguido naturalista alemán, decía que un árbol indicaba la salud de sus un individuo, la poesía de un alma y la maravilla de una inteligencia”10.

Entre los detalles que ofrece la biografía de Johanes, destacó en el campo de la investigación microscópica, e incluso es recordado porque dibujaba las estructuras moleculares para enseñárselas a sus alumnos;..

..Si fuésemos a señalar las características extrínsecas de esas fotos, indicaríamos la ausencia total de retoque, la repulsa de todo remedo de la pintura y, sobre todo, el desarrollo casi microscópico del detalle más ínfimo […] ..Lo que Frans Roth ha llamado la magia del ser, el milagro de que las vibraciones moleculares compongan y cristalicen objetos permanentes”11

En este punto, nos llama la atención que allá por 1917, apareciera una escitora en El Noroeste, Roxana, que trataba por primera vez en este periódico asuntos complejos de emancipación de género y maternidad y que entabló una controversia con un lector, recordándole datos científicos tan concretos como que las aportaciones fisiológicas fundamentales sobre el crecimiento embrionario databan de 1844, y afirmando que su autor era un tal Bischoff; que en realidad era Theodor Ludwig Wilhelm Bischoff, discípulo y seguidor de las ideas que sobre el tema había iniciado Johanes Muller en los años veinte del siglo XIX.

..si no hubiera sido por los descontentos, por los rebeldes, las sociedades llevarían una vida parasitaria y apenas avanzarían hacia el progreso. Esos a quienes se les encarcela en vida por sus altos ideales, y luego la sociedad les recompensa con póstumos homenajes, son los que traen leyes nuevas y anulan viejas costumbres..”12

Volviendo a Mariano Vela, conviene destacar como tras su paso al ministerio de la Gobernación en 1840, se suceden otros nombramientos de relevancia; como el de secretario de S.M. con ejercicio de decretos, vocal del Consejo de Sanidad en 1847, pero sobre todo, Subdirector de administración general del ministerio de la Gobernación desde 1849.

Al parecer este momento fue crucial en su trayectoria, cesado en 1847 como oficial de minas y con licencia temporal por unos incipientes problemas digestivos, afirma trasladarse a Asturias, dónde parece que ahondó en su labor científica y extendió su prestigio internacional, siendo escogido como representante del Consejo de Sanidad en la I Conferencia sanitaria internacional celebrada en París en la segunda mitad de 1851, en el que se adoptaron algunos acuerdos centrados en materia portuaria en el ámbito Mediterráneo, pero sobre todo fue el primer intento de alcance internacional de regular cuestiones de higiene pública y control de epidemias; lo cual, además encajaría con el dato sobre el padre de Fernando Vela, que recordemos estuvo pensionado en el Instituto Pasteur de París.

Más allá de su labor como funcionario e ingeniero, interesa apuntar como su biografía estuvo, al menos entre 1831 y 1854, íntimamente relacionada con la evolución urbana y social de la puerta del Sol de Madrid, o más concretamente con el Hospital del Buen Suceso de Madrid, aunque los datos sean más simbólicos que reales.

Un italiano que debe salir del real hospital del Buen Suceso, deseando dar un testimonio público de los relevantes méritos del señor de Vela, médico del mismo, no puede menos de hacer los mayores elogios de su gran capacidad, esperiencia, amabilidad para los enfermos, exactitud en los deberes de su facultad, y conocimientos científicos”13.

Desde ese edificio, ejerciendo como profesor o médico o desde el inmueble anexo del ministerio de la Gobernación, es testigo y actor principal de los acontecimientos sociales que viven las calles de Madrid en las agitadas décadas centrales del siglo XIX.

Dos objetos animados se salvarían de dicho inmueble tras su desaparición en 1854, o mejor dicho, serían trasladadas al edificio contiguo de Gobernación a consecuencia de la controvertida intervención urbanística en la zona que empezó a ejecutarse ese año; una era el reloj de la fachada de la iglesia, muy querido y utilizado por la población, y otra el propio Mariano, quién en ese momento toma la decisión de jubilarse definitivamente y abandonar la ciudad de Madrid, oficialmente desplazado a Asturias para intentar mejorar, de forma definitiva, los problemas digestivos crónicos que padecía14.

Podríamos decir que por entonces era una de las piezas claves en el ministerio de la Gobernación, imprescindible hasta el punto de restablecer su actividad en la capital a partir de 1851, ya fuera como secretario de la comisión para el proyecto de ley de venta de realengos y baldíos [RO 03-08-1851], al frente de la dirección de penales y casas de corrección, o como negociador del estado en la definición foral de Vizcaya en 1852, donde volvió al poco para negociar la aceptación del nuevo reglamento sobre teatros y espectáculos, en cuya comisión legislativa también inscribe su nombre15.

Todo apunta a que profundiza desde entonces en su actividad mercantil, definiéndose su contorno saintsimoniano más tecnocrático, como sugiere con su participación en varias explotaciones mineras, y se confirma con su inclusión en el consejo gestor del Banco Industrial y Mercantil tras ser fundado en 1864; que nos indican la posición social alcanzada por Mariano Vela al final de su vida, que llegaría hasta 187016.

En este punto haremos un requiebro en el camino, y regresar al origen de los vínculos de los madrileños Vela con el mundo editorial, ya que Mariano Vela Aguirre, escritor y traductor científico, fue también empresario de la proto-industria editorial en castellano de mediados del XIX, y tuvo íntima relación con Francisco de Paula Mellado, geógrafo, periodista, escritor, editor y impresor de la primera enciclopedia en español, embarcados ambos en el Banco Industrial y Mercantil, empresa editorial que asumía los fondos de distintas sociedades editoriales como por ejemplo la Biblioteca Popular Económica, y que al ser saldada a comienzos de los años 70 comprendía una librería en París, varias imprentas en la capital y cerca de 320 mil volúmenes.

..Pues bien, tanto como el maestro, que pone el medio, el saber leer, importa el periodista, que debe poner el fin, lo que el pueblo debe leer. Y de mí sé decir, que cuando se me pregunta qué soy, respondo: principalmente periodista..”17.

Otro posible miembro de la saga madrileña de los Vela, aunque desconozcamos el grado, fue Sebastián Eugenio Vela Díaz, con el que Mariano Vela Aguirre compartió inquietudes societarias que les hicieron coincidir como fundadores del Ateneo de Madrid, en la sociedad económica Matritense y sobre todo en la Sociedad para Propagar y Mejorar la Educación del Pueblo, 1839-184418.

Suponemos que Sebastián Eugenio tuvo vínculos familiares con Mariano Vela, porque en 1820 año casó con María Martí, hija de Francisco de Paula Martí, considerado el iniciador de la disciplina de la Taquigrafía en la península, además de prestigioso grabador, estenógrafo, criptógrafo y dramaturgo, quién acogió a Sebastián como su alumno aventajado, facilitándole el acceso a la cátedra de taquigrafía en la que le sustituyó tras la muerte de aquel en 1827, que mantuvo hasta la suya propia en 1853, dejando entre otros logros, más allá de sus largos años de servicio como taquígrafo del Congreso, el haber organizado el oficio en 1834, dirigido periódicos como El Amigo del País, 183619

Punto y seguido se establece con Eduardo Vela Moreno [1839-1920], miembro de la redacción de La Correspondencia de España desde los primeros años 60 hasta su muerte, e hijo de José Vela López, fallecido de forma prematura en 1865, modesto escribano de la notaría de Ronda, luego visitador de establecimientos penales, y mas tarde oficial de correos en Madrid20.

Empleado Eduardo del Ayuntamiento madrileño como escribiente, se vio implicado en la Septembrina, ejerciendo durante todo el periodo democrático como mando de la Milicia de la capital, al lado de su tío José, y por ello también fue cesado con la llegada de la Restauración, pasando a actuar como secretario para diferentes miembros del Ayuntamiento madrileño en la década de los 80, reintegrándose a partir de 1888 en la redacción de La Correspondencia y desarrollando sus aptitudes como músico emergente, premiado por el Conservatorio de Madrid, o miembro de círculos artísticos21.

Volviendo a la los Vela y Aguirre, se ha confirmado que Mariano tuvo, como mínimo, dos hermanos.

Uno de ellos, Tomas, fue un militar que alcanzó el rango de brigadier y fallecido en 1873 sin descendencia, lo que provocó que al iniciarse el consiguiente proceso judicial para dirimir su herencia, concurrieran un hermano llamado Fernando, de quién no tenemos muchas referencias, y Sofía Vela Querol, hija de Mariano22.

El que parece ser el hermano menor de los Vela Aguirre, Fernando, nacido en 1815, desempeñó cargos auxiliares en el ministerio de fomento desde 1847, una oscura carrera como funcionario en la que destacan sus responsabilidades en la ordenación de pagos a establecimientos penales hasta su cese en marzo de 1873.

Este último cargo, nos permite confirmar otras de las ramificaciones de los Vela madrileños, aunque ahora provenientes de Málaga; ya que Fernando Vela Aguirre fue el padrino de Asunción Vela López en noviembre de 1847, hermana menor del mencionado José Vela López23.

Asunción Vela se formó y trabajó siempre en la Escuela de Institutrices que administraba la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, 1870, a la que se vinculó toda su vida; destacando que en 1931, tras ser proclamada la República, le fue concedida la medalla al trabajo, asistiendo al acto los señores Vela y García Alonso24

Hasta aquí todo son hilvanaciones, pero el caso es que en el libro que habla sobre la historia del Instituto Internacional, entidad a la que Fernando García Vela dejó todo su fondo bibliográfico, y cuyo título es Cien años de la Educación de la Mujer Española, donde se habla de esta institución pionera de la educación femenina, la mujer que aparece en la portada no es Asunción, como cabría esperar, sino Sofía, hija de Mariano Vela Aguirre.

Sofía fue, que se sepa, la única hija del matrimonio de Mariano con Andrea Querol, y tras lo que parece ser una exquisita educación, entra a formar parte de la aristocracia intelectual de la capital madrileña, no tanto por haber estado casada con el poeta y académico murciano Antonio Arnao, como por sus propias aptitudes para la música y el arte, ya que fue una reputada pianista y arpista, además de hacer carrera como cantante de ópera25.

Destaca así mismo por sus actividades filantrópicas, como pone de manifiesto su apoyo a la cultura burguesa madrileña [sociedad de cuartetos, sociedad artístico musical de socorros mutuos], pero quizás más importante sea, mencionar que parece confirmarse el arraigo de la saga de los Vela y Aguirre en Asturias, ya que poco antes de su muerte en 1909, se hizo una donación en su nombre a la biblioteca del Instituto Jovellanos de Gijón26.

Si esta mujer que aparece en la imagen, fuera alguna las tías de Vela, entraría en aparente contradicción con aquellas referencias sobre su madre, que se llamaba Felisa Alonso de Caso [¿? / Madrid, 04-04-1927], asturiana de lejana tradición nobiliaria en la región, que en algún momento pudo emigrar a tierras chilenas dónde una parte de la familia estaba establecida dedicada al comercio27.

De confirmarse esta relación de parentesco entre Fernando Vela y los Vela-Aguirre, se entendería al menos ciertos aspectos de su educación -idiomas solo leídos- y la de sus hermanos -aptitudes poéticas y musicales-, encajando así su mitad madrileña con su mitad asturiana; explicarían así mismo aquel antiguo vínculo con el mundo del periodismo y la edición en el que tanto destacaría Fernando Vela en la década de 1920 y 1930; y porque no, abrirían las puertas a dudar de la labor estrictamente filantrópica y cultural del Instituto Internacional, que guardan celosos su legado y afirman desconocer la relación de Fernando García Vela con los Vela-Aguirre de Madrid.


NOTAS:

  • 1VELA que es García y un Vela que es cabal; Claridad 25-10-1936. En la imagen, nos pareció ver a Fernando Vela en la sesión plenaria de los diputados evacuados de Madrid, celebrada en el Ayuntamiento de Valencia el 1 de diciembre de 1936.

  • 2Falta su expediente académico completo y su partida de nacimiento. De regreso a Asturias ya en 1883, dirigió la Revista Asturiana de Ciencias Médicas, 1886, y fue socio de la Económica Asturiana de Amigos del País, 1891. Pocos años antes de su muerte, falleció de difteria su hijo Manuel, con 10 años. La trayectoria profesional de José Vela, como también gustaba llamarse, corrió paralela a la del médico decano de la Beneficencia, Faustino García Roel, o simplemente Faustino Roel, prestigioso psiquiatra de su tiempo y reconocido filátropo que destacó por su interés en pedagogía e higiene pública y que falleció solo unos meses antes que José G. Vela. Ver, AHN: Universidades, legajo 1066, expedientes 28 y 29. También, La Cruz 08-10-1886; La Opinión de Asturias 02-12-1893; Boletin Oficial de la Provincia de Oviedo 10-06-1895.

  • 3Manuel abandonó su pueblo, Malatería de Ardisana, y marchó a Sevilla a buscar fortuna pero se encontró con la guerra donde se formó como médico, antes de recalar en Madrid, aunque parte de su descendencia regresó a Asturias..tuvo entre otros un hijo llamado D. Manuel Guerra Suarez que.casado con doña Leonor Amieva, ejerció en Llanes”, El Correo de Llanes 10-10-1895. Ver, CARRERA: Apuntes sobre las Malaterias en el Concejo de Llanes.

  • 4Aparecen otros artículos suyos en la Gaceta Médica, El siglo Médico, y la obra Archivos de la Medicina Española y Extranjera, así como los repertorios de Medicina legal y de Higiene pública que escribió. Un dato curioso, relacionado con sus habilidades quirúrgicas, es el de su ejercicio como médico titular de la Plaza de Toros de Madrid durante muchos años. En este entorno, también encontramos a alguien llamado Antonio García Vela, acaudalado propietario madrileño incluido en la sociedad constructora de los terrenos del antiguo coso taurino en 1883, miembro de una familia de destacados comerciantes, mecenas artísticos e incluso algún revolucionario. Ver, AHN: Universidades, legajo 1212, expediente 91. También, Boletín de Medicina, Cirugía y Farmacia. 1850 pp. 51, 61-63 y 70; La Esperanza 04-05-1855; La Iberia 11-11-1856. http://www..llanes.as/cla/mij/mj096.htm.

  • 5El abuelo de Fernando Vela fue otro conocido galeno rural, José García Sánchez [1826-1909], que trabajó en los concejos de Parres y Cangas de Onís; donde también ejercía, a finales del XIX, el médico Juan Antonio García Vela, probablemente quien aparece matriculado en la facultad de farmacia de Madrid en 1886, natural de Coviella. Ver, AHN, Universidades, legajo 1066, expedientes 28 y 29; VELA: Inventario de la Modernidad. Ediciones Noega 1983, p. 10; Biblioteca escogida de Medicina y Cirugía 1843-1845. p. 105.

  • 6Plancha de un discurso de Fernando Vela, en la logia Jovellanos de Gijón. Mariano fue escogido por el recién nombrado director general de minas, Elhuyar, por sus amplios conocimientos en matemáticas, física, mineralogía y dibujo junto a otros cuatro, que constituirían el núcleo inicial de esta entidad geológico-minera. En agosto u octubre de 1836, fue destinado a la mina de Almadén, donde una partida carlista al mando de Miguel Gómez, había destruido las instalaciones, que él se encargaría de poner de nuevo en funcionamiento. Ese mismo año aparece alistado en las milicias por Madrid. En agosto de 1846, recibe las más altas felicitaciones por un informe detallado de la minería española, presentado junto al asturiano José Caveda y Nava [Villaviciosa, 1796 – Gijón, 1882], alto funcionario del ministerio de fomento, literato e historiador autodidacta. Ver, AHN, Interior-Personal, legajo 53; La Ilustración Cantábrica 28-06-1882.

  • 7Como la Sociedad económica de Amigos del País [1830], el Ateneo de Madrid [1835], Sociedad para la Educación del Pueblo [1839] o la Sociedad Cultural El Liceo [1847]. En el semanario enciclopédico El Iris, [Feb – Nov, 1841], colaboró en temas de educación y moral. Ver, VELA [Mariano]: Nuevos elementos de higiene. Madrid, 1842; VELA [Mariano]: Importancia de las condiciones higiénicas en el desarrollo de las enfermedades mentales, citado en VVAA: Tratado completo de las enajenaciones mentales. Volumen II. Imprenta Colegio de sordomudos, Madrid, 1847, p. 104 y ss. También, LONDE: Tratado completo de higiene. Traducción por Mariano Vela, II tomos, 1846.

  • 8En junio de 1840, toma parte en la batalla de Roa de Duero contra el carlista Balmaseda. En agosto fue nombrado oficial tercero del ministerio de la Gobernación, y cesó en el cargo de ingeniero de minas y oficial 1º de la dirección del ramo en octubre, por decisión de la Junta provisional de Gobierno tras el alzamiento popular de ese año. En agosto de 1844, sería nombrado oficial tercero del ministerio de la Gobernación.

  • 9En estos años desarrolla una intensa labor en la sociedad médica de Madrid. En su periodo como estudiante había sido ayudante interino, sin sueldo, del profesor de zoología del museo de Ciencias Naturales de Madrid, y en el Ateneo de Madrid, figuraba desde el primer momento como secretario de la sección de ciencias naturales. Ver, AHN: Interior-Personal, leg. 53; El Eco del Comercio 13-12-1835.

  • 10El NORTE de Asturias 28-04-1868. El compendio de fisiología de Muller iba ilustrado con láminas intercaladas en el texto. J. Müller, 1801-1858, fue Rector de la Universidad de Berlín, y realizó rutas científicas durante toda su vida, documentando y recogiendo fósiles, también por las costas penínsulares. Cierto parecido físico, nos sugiere que podría ser antepasado de Nicolas Müller. Ver biografía de Johanes Müller. Ver, Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Volúmenes 31 y 32, 1934.

  • 11Palabras de una reseña de Fernando Vela publicada en Revista de Occidente allá por diciembre de 1947, y dedicadas a Nicolas Muller, quién inauguraba su primera exposición en España. Ver, GIRÓN: La Luz Domesticada. Universidad Oviedo, 1995, p. 113.

  • 12ROXANA: El Noroeste 17-03-1917. También, El Noroeste 02-03-1917.

  • 13El CLAMOR Público 04-07-1853. El vínculo con los hospitales de Madrid, alcanza a los García-Vela madrileños, ya que coincidiendo con la desaparición del Hospital del Buen Suceso, y sucesivo el nacimiento del Hospital de la Princesa en 1852, cuya iniciativa se atribuye en algún caso al propio Manuel, consta la suscripción de toda la acaudalada familia de los García-Vela. Ver, La Esperanza 14-04-1852.

  • 14Otra anécdota curiosa nos habla de la idiosincrasia de este espacio urbano de la plaza del Sol a lo largo del siglo XIX, ya que en una de las aceras de la plaza, justo la que estaba frente a Gobernación, grupos pertenecientes a todos los partidos políticos y sociales, solían quedar para discutir; reuniones que eran muy pintorescas y que no se sabe cuando comenzaron, sí bien pervivían a principios del siglo XX. Ver, AHN: Interior-Personal, leg. 53; GOMEZ: Urbanismo e ingeniería en el siglo XIX. Reforma interior en las ciudades y movilidad. Discurso editado por la Real Academia de Ingeniería, 2006, pp. 37-51; GOMEZ de la SERNA: Elucidario de Madrid. Renacimiento, Barcelona, 1932, pp. 60 y ss.

  • 15Tan sólo recordar que este ministerio es la primera estructura ministerial fundada en el estado español, y se afirma que todos los demás ministerios posteriores provienen de éste. Relacionado con el padre de Vela, y con otros Vela que estudian en Madrid, entre ellos con Mariano, aparece Joaquín Aguirre en labores de fiador de varios Velas y Garcías en la capital, que bien podría ser quién, con el mismo nombre figura como destacado político y catedrático del siglo XIX [1807-1869]. Al iniciarse la década moderada en 1843, Joaquín dejó sus cargos políticos en el partido progresista y se dedicó a la enseñanza, llegando a ejercer luego, aunque de forma breve, como ministro de justicia a mediados los 50, y sobre todo, al frente de la Junta Provisional Revolucionaria en 1868. Ver, SERRA: Guía del Archivo central del Ministerio del Interior. Ministerio de Cultura: Madrid, 1981; Boletín de medicina, cirugía y farmacia, Volumen 3, 1853, Números 105-156, p. 112; VAZQUEZ: Negociaciones sobre los fueros entre Vizcaya y el poder central, 1839-1877. Caja de Ahorros Vizcaya, 1984, p. 209.

  • 16Mariano, falleció el 8 de marzo de 1870. Ver, MALUQUER: El socialismo en España, 1833-1868. La difusión de la ideología saint-simoniana. Crítica Editorial, Barcelona, 1977, pp. 97-130.

  • 17CLARÍN: Los periódicos, El Español 28-10-1899. El Banco Industrial fue un ambicioso proyecto encabezado por Francisco de Paula Mellado, que combinaba una base enciclopedista y editorial sólida que ya venía ejerciéndose con éxito desde la década de los 40, con la inversión en operaciones comerciales de lo más diverso, urbanísticas y financieras básicamente. No tuvo demasiado recorrido, ya que fue saldado a comienzos de los años 70, poco después de la quiebra de la sociedad en 1866; siendo sus bienes vendidos, entre ellos todo lo relacionado con el entramado literario-editorial. Ver, RUEDA: Industrialización y empresas informativas en el Madrid del siglo XIX. Revista historia y comunicación social, Universidad Complutense de Madrid, 1999, pp. 341-359.

  • 18Fue Sebastián Eugenio además, joven escribiente voluntario de las Cortes de Cádiz entre 1813 y 1814, labor que retomaría a partir de 1820 en el Ayuntamiento de Madrid -contaduría general-

  • 19Sebastián comenzó estudios de botánica y geología hasta 1820, justo en los mismos años y lugares que Mariano -Botánico, Museo de Ciencias-. Ambos, estuvieron vinculados a la Junta Revolucionaria de Madrid en 1840. Parece que luego se separaron sus trayectorias, y Sebastián se centró en la publicación de manuales sobre su disciplina, y luego en la cátedra de la Universidad Central, a parte de su relación con la junta del Colegio de Sordo-Mudos, desde 1840, o en la Junta de Instrucción primaria, desde 1838. A Sebastián Eugenio lo sustituyó en la cátedra de taquigrafía Francisco de Paula Madrazo en 1853, avezado periodista, que sería a su vez integrante del consejo de administración del Banco Industrial y Mercantil desde 1866. Ver, MARTÍ: Poligrafía; ó Arte de escribir en cifra de diferentes modos. Madrid, Impr. de Sancha, 1808.

  • 20Fallecido José Vela López de forma prematura en 1865, sus hijos quedaron a cargo de su tío materno, José Moreno Liaño, de Ronda, comandante de la milicia e interventor del Ayuntamiento de Madrid entre 1868 y 1874; cesado luego de todo cargo, se dedicó a las artes escénicas, como actor, poeta y dramaturgo, hasta que en 1890 se le concede un cargo en la Diputación y hace de asistente del secretario del Gobernador.

  • 21Eduardo casó con Ana, hija de un rico comerciante de Málaga, concejal madrileño y luego nombrado embajador de China y Japón a principios de los 80; lo que podría coincidir con esta noticia de 1883, en la que se menciona al madrileño Sr. Vela, avecindado en Shanghai, “..no obstante, cuyos méritos ha tenido que emigrar a China para poder mantener a su familia, penetrándose a tiempo del refrán que reza no ser nadie profeta en su tierra, y menos en España..”, Boletín de la Sociedad Geográfica de Madrid, junio 1883. Curiosamente, nadie es profeta en su tierra, fue el título elegido por José Moreno para una de sus obras de teatro. Otro de los Vela Moreno que se vincula al mundo de la impresión fue Eugenio, hermano menor de Eduardo, fallecido en 1895, cuando era un reputado grabador de la revista La Ilustración.

  • 22Diario Oficial de Avisos de Madrid 28-10 y 11-12-1875. Muchos años secretario de la dirección de caballería, el último destino de Tomás Vela fue la capitanía general de Cataluña, y le fue concedida licencia para trasladarse a Madrid en noviembre de 1868, donde asume responsabilidades derimidas de la junta revolucionaria. Se jubilaría en 1871 y falleció el 24 de febrero de 1873.

  • 23Fernando Vela Aguirre consta como funcionario de Correos desde 1835 hasta 1847.

  • 24Este debió ser el madrileño Enrique García Alonso, profesor del Centro Instructivo del Obrero, secretario de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer en los años 20, donde ejercía de profesor de Taquigrafía y mecanografía, y luego nombrado director de la Escuela de Taquigrafía de Madrid. Ver, AGA: Caja 18350, top. 12/50; ZULUETA: Cien años de educación de la mujer española: historia del Instituto Internacional. Editorial Castalia, 1992. También, El Sol 02-06-1931; La Voz 29-07-1932; Luz 27-08-1934.

  • 25Sofía y Antonio que se casaron en 1858, fijaron su residencia definitiva en el nº 78 de la calle de Atocha, tuvieron al menos tres hijas, dos de las cuales, Carmen y Asunción, de larga vida. De la primera nada sabemos, pero encontramos a Asunción Arnao Vela, y a su hermana Carmen, casadas a finales de la década de los 80 con dos hermanos Lorenzo y Francisco Aguilar Cuadrado, estableciendo su residencia en Madrid, siendo estos hijos del científico Antonio Aguilar y Vela. Ver, LÓPEZ: Vida y Obra del Académico Murciano Antonio Arnao (disponible en red).

  • 26La donación hecha a través de Francisco L. Acebal, consistió en una poesía a Nelson y diez cartas autógrafas de Leandro Martínez de Moratín dirigidas a Gaspar de Jovellanos, entregadas en agosto de 1904. Sin duda estas cartas forman parte del legado del padre de Sofía, lo que de alguna manera pone en común a Mariano Vela y a Jovellanos; cuadrando, a su vez, el interés que siempre mostró Fernando por su memoria, recobrando su figura, seguramente a partir de algún otro documento similar, e incluso tomando parte en las iniciativas para levantar un monumento en Gijón. En este sentido, mencionar que el padre del compañero de trabajo de Mariano Vela Aguirre en el ministerio de la gobernación, José Caveda, fue un gran amigo de Jovellanos. Ver, La Lectura, Revista de Ciencias y Artes. Septiembre 1910; La Correspondencia de España 02-12-1909; VELA: Un día de Jovellanos en Gijón, El Sol 17-05-1919.

  • 27Felisa Alonso fue miembro de la Asociación Ovetense de Caridad en 1905 y, desde marzo de 1911, socia de la Sociedad Filarmónica Ovetense. Se agradece la clarificación sobre sobre Felisa Alonso nos hizo Manuel de Caso.

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